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14.01.09 -

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COMO resultado interesante expresábamos la semana anterior que las paradas de maduración no parecen depender tan sólo de factores externos como lluvias o fríos, sino también de respuesta interna de la cepa, de provocación imprecisa. Y deducíamos esto al ocurrir en cualquier fecha del mes de septiembre, pero tan sólo entre 11º y 12º de maduración.
Con la intención de profundizar en esto, hemos vuelto a estudiar las curvas de maduración en los gráficos de grado probable de los años 2000 hasta 2008 y, para eludir los errores de apreciación en dispersión, hemos considerado las pendientes de cada una durante su trayectoria de septiembre. De las que no tienen parada (2000-2002-2004 y 2008) en inicio de septiembre y también al día 15. Y en las que tienen parada (2001-2003-2005 y 2007) también al inicio de septiembre y a la salida de la parada. Y hemos medido las pendientes con transportador de ángulos sobre cuadros gráficos grandes (30x60 cms.). Y con graduación centesimal de modo que el valor cero sería trayectoria vertical y el 100 trayectoria horizontal. Significa que curvas de fermentación con valor muy bajo son más rápidas que las de valor alto.
Resulta que los valores medios de pendiente de las curvas de cosechas sin parada son de 23,5º al inicio de septiembre y de 34,25º a partir del 15 de septiembre. Y los valores de las curvas de cosechas con paradas son 16º al inicio de septiembre y de 28,2º a partir del final de la parada. Y simplemente significa que las curvas de las maduraciones que se van a para después son más rápidas que las que no van a sufrir parada. Pero la segunda rama de la curva a partir del día 15 o del final de la parada también difieren, siendo más rápida también la de las maduraciones con parada. Esto confirma nuestra apreciación de las observaciones presentadas la semana anterior, cuando decíamos: «Lo cual demuestra que la vid participa en su proceso (en el de las paradas) y no obedece tan sólo a razones externas».
Las paradas se dan en maduraciones que se inician «aceleradas» y no son una circunstancia puntual de medio proceso. Parece un ajuste de la vegetación, aunque no se descantan razones climáticas no puntuales. Y ocurre también que después de la parada sigue otra vez curso acelerado. Resulta interesante como camino de estudio en los próximos años. Las paradas de maduración son «descansos» de la vid. Pero nos interesa también las relación de las paradas de maduración con la calidad de las cosechas. Si consideramos que en ese periodo ocurren tres cosechas excelentes (2001-2004 y 2005). Dos muy buenas (2006 y 2007) y tres buenas (2000-2002 y 2003) nos encontramos que la proporción de cosechas con parada es 55,5%. Y las excelentes ocurren con 66,6% de paradas. Pero si consideramos las simplemente buenas como inferiores, en ellas las paradas ocurren en el 33,3%. Y en el conjunto de excelentes y muy buenas las paradas son el 80%.
Son pocos datos, pero podríamos decir que las mejores calidades se dan en maduraciones con parada. Y sobre estos gráficos de estudio tan grandes comprobamos que las grandes calidades ocurren también en cosechas de baya de poco peso y de poco málico al vendimiar.
Los pueblos inteligentes se lucran conservando sus raíces. Los otros, al grito de innovación y modernización, lo primero que queman son sus raíces. En éstos, se confunde crematorio con crematístico.
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