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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 julio 2009

La Rioja

Rioja

La previsión meteorológica concederá una tregua a partir de mañana a quienes, durante ocho horas al día, comparten su jornada laboral con la lluvia, el frío o, como ayer, con la nieve

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Cuando a primera hora de la mañana de ayer la nieve hizo acto de presencia en las calles de Logroño, las caras de muchos ciudadanos se iluminaron. Tiene algo especial. Despierta nuestro lado más infantil y pocos son los que se resisten -algunos a hurtadillas, como si fuera un delito- a coger un puñado y dejar que se derrita entre sus dedos.
Y mientras la mayoría nos quedamos atónitos junto a la ventana viendo cómo la ciudad se viste de blanco, unos pocos, aquellos que llueva, haga frío, haga calor, granice o nieve completan su jornada laboral en la calle, fruncen el ceño y se preparan para afrontar el que será uno de los días más complicados y desagradables del invierno.
Realmente no son pocos. La nómina de trabajadores 'callejeros' es bastante larga: repartidores, barrenderos, jardineros, obreros de la construcción, carteros, vendedores de la ONCE, comerciales, controladores de la zona azul, policías...
Junto a temperaturas que rozaron los valores negativos -el mercurio apenas tuvo recorrido durante la jornada de ayer-, la nieve se convirtió en el perpetuo compañero de labores de muchos trabajadores que no dudaron en reforzar su atuendo habitual y recurrir a complementos propios de estas fechas. Polares, guantes, bufandas y gorros se convirtieron en los mejores aliados para tratar de combatir, de la mejor manera posible, el rigor invernal.
Pese a todo, ocho horas a la intemperie con temperaturas de entre 0 y 2 grados y los copos de nieve azotando en el rostro, es un trago de difícil digestión. Con las manos ateridas, cualquier trabajo exige un doble esfuerzo. La habitual rutina desaparece y toda acción tiene que ser meditada previamente. Incluso en la obra. Paul Matei, que se peleó con la nieve en la Gran Vía, reconocía que «todo es más complicado y cuesta más».
Afortunadamente hoy la nieve les concederá un respiro. Al menos a quienes trabajen por la mañana. Eduardo Román, meteorólogo de Sirimiri Meteo Consult, augura para este viernes «una jornada húmeda en la que, al faltar el aporte de aire frío durante la mañana, es probable que no nieve». En cualquier caso la lluvia -«que podría ser agua nieve», resalta- condicionará el día.
Nieve en sesión vespertina
Superado el mediodía, la nieve podría regresar a las calles logroñesas. «El termómetro oscilará entre los cuatro grados positivos y los tres negativos, y las nevadas que entrarán por el valle del Ebro llegarán a La Rioja en la segunda mitad del día», advierte.
Superada la jornada de hoy, los momentos más duros del mes de enero en lo que a la climatología se refiere, ya habrán pasado. La recta final del mes de enero será mucho más suave y no se espera que la nieve regrese a cotas bajas.
Sin atreverse a hacer predicciones a largo plazo poco fiables -como ha sucedido con las que auguraban un invierno más suave de lo normal en Europa-, Román sí que analiza como serán las dos últimas semanas de enero.
«A partir del día 11 tendremos un ambiente más suave. Habrá algo de inestabilidad y algún frente con lluvia. La última semana de enero, todo hace indicar que regresará la estabilidad», concluye.
Entonces sí, trabajar en la calle será algo más agradable que ayer.
El de José Luis es un puesto de la ONCE especial. Él, a diferencia de otros compañeros, no está protegido de la climatología. En el pasaje que conecta Gran Vía con República Argentina, se cobija como puede del viento, el agua y la nieve. Ocho horas de constante lucha contra los elementos.
- El invierno no concede tregua a quien trabaja en la calle.
- No, la verdad es que pasamos mucho, mucho frío.
- ¿Cuántas horas está en la calle?
- Nuestra jornada es de ocho horas. Haga frío o haga calor, aquí tenemos que estar vendiendo los cupones.
- Con tanto frío, ¿la gente se para a comprar?
- Ya no es como antes. Entre el frío y la crisis la gente cada vez compra menos. Se nota mucho que ahora no se gasta tanto.
- Entonces no agotará todos los cupones.
- No. Ojalá fuera así para poder marcharme, pero eso no suele pasar.
- La ropa será su mejor aliado en estos días.
- Claro. Con un buen 'plumas', unos calcetines polares y algún que otro café se puede soportar el frío.
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