Un trozo de roscón de Reyes se come esta tarde en el Astelena de Eibar con la entrada de dos figuras que siempre cuentan en todas las quinielas. El reto de hoy es ver a quién le toca la corona y quién se queda con el haba.
El año pasado la chapela fue para Olaizola II y Mendizábal II, la primera para ambos en esta disciplina, y vuelven a formar coalición en esta nueva edición, mientras que el segundo escalón fue para Titín y Laskurain.
El caracolero jugará en el 2009 junto a Pascual y el partido de esta tarde bien puede catalogarse como de revancha para el de Tricio, que es, con diferencia, el pelotari de todos cuantos participan en este Parejas, con más experiencia en esta modalidad, con la friolera de 17 ediciones consecutivas. Cosas de la edad.
Un zaguero pegador
Titín y Pascual ya jugaron en la edición del 2005. Se esperaba en aquella ocasión con ansia la unión entre ambos porque a la habilidad del primero se unía la pegada fresca y demoledora del segundo. Este año la demanda sigue siendo la misma y esta sensación se agudizará en el futuro, cuando las fuerzas del riojano empiecen a resentirse.
Al caracolero le sobra agudeza para el juego por parejas. Tiene todos los sentidos enfocados al frontón y a esta modalidad, la suya, su preferida. Pero en un juego en el que no sólo dependes de ti mismo se precisa conjunción y entendimiento.
El riojano demanda un compañero que le intuya el amago, que le pida a voces la pelota y que le cubra en momentos de apuro, de lo contrario se precipita, entra a lo suyo y a lo que no le pertenece y acaba quemándose en su propio ardor.
Pascual ya no es un crío y debe entender que la pelota no siempre le va a venir en condiciones idóneas y mansa a la mano para estrellarla en la última losa y ponerla en el rebote. Con esos pelotazos sueñan los pelotaris como los futbolistas con un voleón a la escuadra.
Para conseguirlo necesita creer en sí mismo, darle muchas veces a la pelota, aunque no sea a morir -véase página de Goñi III- y en que tiene un delantero que, a nada que él sujete, va a terminar.
En este juego no hay interpretaciones complicadas. Si Pascual flojea, Olaizola II será el encargado de acabar. No hay que descubrirle. Si le ponen la pelota en el morro la aprovechará. Si ocurre al revés, será Titín el encargado de apuntarse el tanto.
Paciencia
La pelea en la zaga será vital para eludir las ávidas zarpas de los delanteros. Por eso las miradas se van a centrar en ver quién asume el mando en los cuadros largos. Da la sensación de que Pascual debería estar un peldaño por encima del zaguero guipuzcoano, pero esto no responde a una ciencia exacta.
Lo que sí resulta evidente es que si Mendizábal II juega cómodo y sus manos no sufren en exceso, las opciones de la pareja colorada se desvanecerán por momentos. Es una cuestión de paciencia y Pascual no es el santo Job.
El partido de esta tarde, con el que se cierra la primera ronda del Parejas, se celebra en el Astelena de Eibar como cartel central, enmarcado en un programa que arranca a las 17.00 horas y que será televisado por ETB1.