Mesas, cajones y archivos a rebosar. Las empresas de trabajo temporal (ETT) aseguran estar recibiendo una «avalancha» de currículos, como consecuencia de los estragos que en el empleo está provocando la crisis económica. Una oleada que el presidente del Área 1 -a la que pertenece La Rioja, junto a la mayoría de autonomías excepto Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana y Aragón- de la Asociación Estatal de Trabajo Temporal (AETT), Ernesto Rodríguez del Alisal, cifra en un incremento de «entre el 30 y el 35 por ciento» respecto a las medias habituales de recepción de historiales. «Sin duda, este fenómeno es síntoma de cómo está la situación económica», reflexiona.
Pero si llamativo resulta el número, sorprende también el perfil de los candidatos. «Recibimos expedientes tanto de personas sin estudios como de profesionales con másters e idiomas o con más de quince años de experiencia en una empresa», comentan en la oficina logroñesa de Adecco.
La paralización de amplios sectores productivos ha provocado, según precisan en Randstad, que recurran a los servicios de las ETT «una cantera de profesionales mucho más formada y capacitada». Así lo ilustra que en una mañana hasta la oficina de esta empresa en Jorge Vigón se acercaran cuatro trabajadores del sector bancario, algo impensable en otros tiempos. «La gente está dispuesta a todo», corroboran.
El panorama parece desolador y los datos que aporta Rodríguez del Alisal no contribuyen a aliviar el desasosiego. «Lo realmente preocupante es que cada vez nos visitan más personas que regentaban una tienda, una cafetería o una pequeña empresa y que se han visto obligados a cerrarlas. Nunca antes se había dado tanta proporción de ceses de negocios, con la consiguiente destrucción de empleos e imposibilidad de crear nuevos», confirma el responsable del Área 1 de la AETT.
Sin diferencias de edad
A la multiplicidad de perfiles se suma además que la inactividad afecta a cualquier rango de edad. «Normalmente han hecho uso de nuestros servicios los jóvenes, pero desde octubre acuden a presentar su currículo personas de todas las edades, muchas de las cuales llevaban toda su vida trabajando», apuntan en el sector.
Y sobre ellos recaen las mayores dificultades. «Resulta muy complicado ocupar a los mayores de 45 años, ya que poseen ciertas limitaciones a la hora de realizar esfuerzos físicos», justifican en Randstad.
La impresión de que la salida del túnel de la recesión no aguarda cercana ha motivado que muchos riojanos vuelvan a interesarse por aquellos puestos que relegaron en el olvido hace algunos años, y de los que se ocupaban los inmigrantes. «Hace meses costaba encontrar carretilleros, teleoperadores o informáticos que manejaran un determinado lenguaje, en cambio en la actualidad muchos españoles acuden a nuestras oficinas para ofrecerse», constata Rodríguez del Alisal.
En La Rioja, la merma de ofertas de trabajo se ha concentrado, sobre todo, en la rama productiva y en la construcción. A su vez, apenas si se ha demandado personal para cubrir vacantes o servicios específicos en Navidad. Por ahora, las ETT perciben que, al menos, el sector agroalimentario se mantiene. ¿Y qué deparará el 2009? El personal de recursos humanos no se muestra demasiado optimista, como tampoco los parados que acuden en busca de su ayuda. «A principios de otoño, la gente albergaba esperanza; pero a medida que transcurren los meses el desánimo es más patente en los rostros de los parados. Están a la expectativa de este nuevo año, pero todo indica que vamos a peor», opina el responsable en la región de la AETT.