
Una de las jugadas de ayer. / GECASPORT
El Caja Rioja volvió a perder en la cancha del Ourense Grupo Juanes y acumula su cuarta derrota consecutiva, lo que le aleja de las primeras posiciones de la tabla. Tras la inesperada derrota el pasado fin de semana ante el Huesca, los de Jesús Sala no dispusieron de respiro alguno y anoche se enfrentaban al conjunto ourensano en encuentro adelantado que tendría que haberse disputado el próximo 4 de enero.
Lo cierto es que los riojanos estaban obligados a reencontrarse con el triunfo para frenar la dinámica negativa de las últimas semanas y que le ha hecho retroceder varios puestos en la clasificación de la Leb Plata.
El cuadro visitante fue de más a menos y los cajeros refrendaron su mal momento de juego y sus pocas o casi nulas opciones de entrar en la Copa y ello a pesar de que, como viene siendo habitual, los comienzos de partido son nefastos para los cobistas. Los errores en ataque y en defensa fueron los habituales, anarquía y tiros sin posición y pasividad impropia de un equipo que aspira al ascenso. Enfrente un conjunto que jugaba cómodo gracias a las facilidades cobistas y que, con penetraciones, les bastaba para ir mandando en el marcador y creando nervios en los locales. Todo empezaba a apuntar a una nueva derrota y con una mala imagen de nuevo (7-16), pero el técnico cobista hizo lo que no había hecho hasta el momento, apostar por los jugadores que defienden y que dan equilibrio al juego. Fue el momento de Rubén Vila, algo que no recordaban ni los más viejos del lugar, que junto a Sony, Ros y Zamora le dieron otra imagen al equipo y voltearon el marcador. La defensa fue el mayor valuarte de los ourensanos, que además contaron con la peor imagen de un equipo, el Caja Rioja, que dio un recital de pérdidas de balón incomprensibles. Los riojanos no anotaron en los últimos cuatro minutos del primer cuarto, a lo que había que sumarle otros tres y medio del segundo cuarto, lo que arrojó un parcial de 17-0 en favor de los cobistas que rompió el choque.
La imagen de los de Jesús Sala era inversamente proporcional a la compostura defensiva de los ourensanos, que no necesitaban la anarquía de Moore para ir mandando con comodidad en el marcador y sentenciar el choque antes del descanso. Sólo una zona impuesta de Jesús Sala en los últimos dos minutos del segundo cuarto impidió la sangría de un equipo que ofrecía una imagen muy lejana de la de un candidato al ascenso. Al descanso ,16 balones perdidos en los riojanos, un dato que no admite más comentarios y que reflejaba lo que fue el primer tiempo.
El descalabro riojano siguió tras el descanso. El entrenador visitante no encontraba soluciones y apostó por una zona que fue aprovechada por el COB, que llevaba al descanso un 63% de acierto. El desconcierto era tal en los riojanos que en ningún momento dieron la sensación de poder poner en aprietos a los locales y Jesús Sala terminó con las remotas opciones de remontada con una técnica por protestar al finalizar el tercer cuarto que no venía al caso.
El último cuarto fue un duro correctivo para los riojanos que llegaron a ir con desventajas de 20 puntos y lo que era peor, con la sensación de impotencia y de ofrecer la peor imagen de todos los equipos que pasaron por Ourense hasta el momento. Sólo en un momento se colocaron a diez puntos, pero de nuevo incidieron en sus errores en forma de pérdidas de balón y volvió la sensación de impotencia. Ningún jugador, salvo David Navarro, ofreció destellos de calidad en un partido para olvidar en un conjunto que debe plantearse muy mucho su futuro por su mala imagen y tras su cuarta derrota consecutiva.