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Cultura

29.11.08 -

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Los chicos del coro han envejecido y ahora dan la nota en un atípico grupo, Young at Heart, en el que cantan versiones de temas pop y rock. Si el filme galo mostraba como la música puede cambiar el destino de unos chavales que viven en un orfanato, la película documental Corazones rebeldes (Young at Heart) tiene como protagonistas a una veintena de ancianos entre los 75 y 93 años que suben al escenario para interpretar temas de The Clash, James Brown, The Ramones, Bee Gees y Sonic Youth .
Corazones rebeldes, que clausuró la Seminci 2008 y que figura entre los veinte documentales más exitosos en la historia del género, se estrena el próximo 5 de diciembre en España, donde ayer viajó Stephen Walker, el director de esta producción que rompe muchos tabúes sobre la vejez -el amor, el sexo, la soledad, la enfermedad y la muerte-. Y es que estos abuelos estadounidenses que cantan canciones que desconocen dejan patente su vitalidad, coraje y ganas de vivir gracias a la música.
«Lección de vida»
Dedicada a tres miembros del coro que fallecieron durante la filmación, Corazones... es «una lección de vida. Estos mayores son un ejemplo, una inspiración para todos, porque están al final de su existencia, pero su espíritu es joven, no pierden un segundo en hablar de enfermedades ni el deterioro de sus cuerpos. Ellos dicen que lo suyo es una historia de éxito porque han llegado a los ochenta y noventa», dice Walker,
Reconocido documentalista de televisión, Walker debuta en el cine con esta entrañable, real «y nada sensiblera» historia que conoció cuando vio en Londres un espectáculo de Young at Heart.
«Verles actuar en directo es extraordinario. Todos son unos personajes magníficos porque su calidad humana traspasa el escenario. El cine no presta atención a los mayores, pero esto no era un riesgo porque sabía que el público iba a estar con ellos desde el primer momento», asegura.
El cineasta pasó varias semanas con estos jubilados residentes en Northampton (Massachusetts) antes de empezar a filmar. «Engordé varios kilos por todos los pasteles que me hicieron. Lo importante es que mantuvimos una buena relación que hizo que se mostraran muy sinceros delante de la cámara», recuerda Walker.
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