C uando el secretario general de los socialistas riojanos anunció -incluso antes de conocer su contenido-, su decisión de no presentar enmienda a la totalidad a los Presupuestos, pensé sinceramente que era una actitud arriesgada pero positiva. Nosotros mismos también estábamos predispuestos a ser benévolos con los presupuestos e incluso a apoyarlos en el caso de que recogieran las mínimas medidas necesarias para superar la crisis que padecemos.
Creíamos que esta era la ocasión de que todos los que tenemos algo que ver en la gestión de los intereses de esta comunidad autónoma nos uniéramos para avanzar con más fuerza en una sola dirección y generar auténtica confianza entre quienes tienen el dinero y tienen que moverlo en estos momentos. Para conseguirlo, estábamos y estamos convencidos de que el Gobierno debía ofrecer una transformación radical de su política económica que debería reflejarse precisamente en el documento presupuestario. Pero este no ofrece nada diferente a lo que ofrecían para los tiempos de bonanza.
Es evidente que el Gobierno ha redactado los presupuestos de la crisis, pero no ha sido capaz de ofrecer unos presupuestos para ayudar a los riojanos a superar la crisis o conseguir por lo menos que sus efectos sean menores en La Rioja. Esta realidad es tan evidente para cualquiera que se acerque a los presupuestos con un mínimo de espíritu crítico que, de verdad, estábamos convencidos de que el PSOE, al igual que lo hemos hecho nosotros, no iba a tener más remedio que corregir sus primeras intenciones y presentar también una enmienda a la totalidad. No lo ha hecho. Y lo más duro, lo más triste y frustrante es saber que no lo ha hecho porque desde Madrid les han dicho que no lo hagan.
Antes incluso de que se presentaran los presupuestos, sin leerlos siquiera, el secretario general del PSOE en Madrid, -que no distingue Cervera de Torrecilla- les dijo a los socialistas riojanos que no se opusieran a los presupuestos, eso sí vistiéndolo con el traje de la responsabilidad política, para así poder justificar su acuerdo con el PNV, en el que es, posiblemente, uno de los mayores casos de demagogia política de los últimos tiempos. El PSOE, la primera fuerza política de la oposición de esta Comunidad Autónoma, no tiene nada a que oponerse porque en Madrid le han dicho que no se opongan, ¡qué falta de criterio propio!.. si no me pareciese tan serio y tan triste, pensaría que esto es una broma. Como una broma parecen las declaraciones del Sr. Martínez Aldama que decía que el PSOE no iba a ser una piedra en el camino. ¿Pero en qué país vivimos?
¡Claro que no podemos ser una piedra en el camino! Es que lo que tenemos que ser los grupos de la oposición más que un piedra es una pedrada permanente. ¡Eso es lo que tenemos que ser! Pero es que insiste el Secretario de los socialistas riojanos en que «la difícil situación que vivimos exige hacer política con mayúsculas por el bien de los ciudadanos». ¡Pero, vamos a ver! ¿Es que hacer política con mayúsculas es que no exista la oposición? ¿Es que el bien de los ciudadanos es que Pedro Sanz se quede solo en La Rioja? No me puedo creer que el PSOE piense eso.
Yo estoy de acuerdo en que este es el momento de hacer política, con mayúsculas, con minúsculas y con todas las letras del abecedario. Pero la política en estos momentos no se hace escondiendo la cabeza, no se hace ocultándonos detrás del Gobierno. Este es precisamente el momento en que los partidos de la oposición tenemos que demostrar que somos alternativa de Gobierno y que se necesitan y pueden hacer otras políticas económicas diferentes a las que hace el Gobierno del PP. ¡Este es el momento! ¡Eso es lo responsable! Eso es precisamente la política, contrastar proyectos.
«Vamos a arrimar el hombro para que ninguna inversión se pare», decía Martínez-Aldama, porque el objetivo del mandato de Madrid de no oponerse a los presupuestos, pretende «ayudar a todas las comunidades a superar la crisis económica, a generar empleo y a mantener las políticas sociales». Estoy de acuerdo en que hay que ayudar. Pero claro, habrá que ayudar siempre y cuando los gobiernos quieran dejarse ayudar, y siempre y cuando los presupuestos pretendan eso. Y si vemos los presupuestos de La Rioja para el 2009, no es difícil ver que lo que pretenden no es generar empleo, ni reactivar la economía. ¿Pero es que el PSOE se ha estudiado siquiera los presupuestos de La Rioja antes de tomar esta decisión? ¡No se pueden aprobar ni tapándose la nariz!
El dinero que necesitamos para poder seguir haciendo nada más que lo mismo que hacemos, sube un 6'46%, mientras que el total de las operaciones de capital, es decir, el dinero que se destina a inversiones reales, a inversiones que pueden ser productivas y que pueden ayudar a mantener los puestos de trabajo o a generar otros nuevos, se reduce en más del 12% Ya me explicará el PSOE cómo cree que con estas cifras se supera la crisis y se genera empleo.
El presupuesto de ingresos contempla una subida de la recaudación de los impuestos directos de más de un 34%, precisamente los que más afectan a los trabajadores y a las pequeñas y medianas empresas. Un crecimiento que, sin duda, va a contribuir a agravar aún más la crisis de las familias y de las pymes riojanas, justo el camino contrario al que la realidad económica aconseja en estos momentos. Aunque parece que el PSOE de La Rioja piensa lo contrario.
El dinero que se destina realmente a realizar inversiones: obras públicas, obras de infraestructura de comunicación, hidráulicas, vivienda, es decir: todas aquellas inversiones que son capaces de mantener la actividad económica de los sectores que más están sintiendo la crisis; las que son capaces de crear y, sobre todo, mantener empleo y, en consecuencia, que son capaces de mantener la economía de las familias, se reducen este año en más del 16%. Las inversiones nuevas bajan un 36%, las de reposición bajan un 21% y las de carácter inmaterial bajan un 8%, es decir: ni siquiera se van a encargar proyectos de obras, así todas las inversiones salvo una que no deja de ser curioso que al PSOE le pueda parecer bien en estos momentos que corren, porque la única partida que sube son las inversiones en Patrimonio Histórico, que suben la friolera de 38,46%. ¡Ahí es nada! O sea, que en tiempo de crisis, nos vamos a dedicar a reparar iglesias y ermitas. Ojo, y no digo que no sea necesario, que lo es. Pero es que es lo ÚNICO, que vamos a hacer el año que viene.
Bien, pues ante todo esto, el PSOE de La Rioja dice que lo responsable es no decir nada. Ante esto, el Sr. Martínez-Aldama dice que la política con mayúsculas es dejarle el camino libre a Pedro Sanz. Por eso yo no puedo hacer otra cosa que lamentarme por la actitud del PSOE riojano y su actitud ante las órdenes de Madrid, que no es capaz de considerar la realidad de este pueblo y que da órdenes a provincias sin tener en cuenta la incapacidad e intolerancia del Gobierno de Pedro Sanz. Lamentarme y pedirle al PSOE que, por el bien de los riojanos, reconsidere su actitud, que se oponga a estos presupuestos y que lo haga con fuerza, con la fuerza que no ha demostrado hasta ahora.
La política con mayúsculas a la que apelaba el secretario de los socialistas riojanos hubiera exigido una enmienda del PSOE con texto alternativo, ellos sí podían hacerlo, son 14 diputados, ¡eso sí hubiera sido política con mayúsculas! Esto en cambio es escurrir el bulto, esto es no dar la cara, esto es ser el palanganero de Zapatero y yo creo que ya hemos tenido bastantes palanganeros en La Rioja cuando gobernaba Aznar. La existencia de una crisis, por muy profunda que sea, no puede llevar aparejada la desaparición de la oposición. Al contrario, ahora es cuando somos más necesarios para aportar ideas distintas, para ofrecer alternativas, para transmitir a los ciudadanos la ilusión, el optimismo, la confianza de que las cosas se pueden hacer de otra manera, que se pueden hacer mucho mejor. Nosotros estamos seguros de ello.
Si los sindicatos -UGT, CCOO y USO- si los agentes económicos, -la Cámara y la FER-, si incluso el PSOE y el propio PP creen, sinceramente, que estos son los presupuestos que La Rioja necesita para afrontar esta grave crisis económica, en el Partido Riojano, estamos dispuestos a quedarnos solos y a seguir denunciando lo que nos parece una mentira y una tomadura de pelo. Cuando se convenzan de ello, seguiremos aquí, dispuestos a seguir siendo la oposición y la fuerza política que La Rioja necesita y deseosos de sumar esfuerzos por el bien de La Rioja y sus ciudadanos.