Un millón y medio de familias viven en infraviviendas y más de 30.000 personas no tienen hogar en España, dos realidades denunciadas ayer por las organizaciones Cáritas Española, FACIAM y FEANTSA con motivo de la celebración este domingo del Día de los Sin Techo.
Cáritas, la Federación Europea de Asociaciones de Centros para Integración y Ayuda a Marginados (FACIAM) y la Federación Europea de Asociaciones Nacionales que trabajan con personas sin hogar (FEANTSA) presentaron ayer la conmemoración de la jornada de los Sin Techo que se celebrará, anunciaron, bajo el lema 'No Tener Hogar Significa Mucho Más Que Estar Sin Techo'.
«Dicho día queremos llamar la atención sobre el profundo valor humanizador del hogar como espacio de crecimiento y de autonomía personal insustituible para todos los ciudadanos, pero del que no pueden disfrutar las personas que viven en la calle», opinó Julia Almansa, vicepresidenta de FACIAM, en una conferencia de prensa celebrada para presentar la campaña de sensibilización.
Las tres organizaciones denunciaron ayer el «difícil acceso como derecho social, de cualquier ser humano, a una vivienda digna y adecuada, que sufren con especial dramatismo las personas sin hogar». «La vivienda es el primer paso para construir un hogar, para tejer vínculos y redes que están al lado de cada ser humano, para caminar en la recuperación de la identidad», ha apuntado Sonia Olea, de Cáritas Española.
En este sentido, Olea recordó que el estereotipo de la persona sin techo «no es el de siempre».
Según los datos recogidos en los materiales editados con motivo del Día de los Sin Techo, el 82,7 por ciento de las personas sin hogar son varones, su edad media es de unos 38 años y sus ingresos medios son de 302 euros al mes, ha recordado Olea.
El 51,8 por ciento son españoles y el 48,2 por ciento son extranjeros mientras que el 27,3 por ciento de los sin hogar tiene como principal fuente de ingresos su propia actividad: trabajo, venta de objetos y servicios.
Ni los más soñadores reconocerían el mundo dentro de veinte años. Un mundo súper-comunicado que avanzará en dos décadas mucho más que en el último siglo. Un verdadero 'cerebro global' ordenará un planeta plenamente interconectado con ingenios súper-inteligentes. La esperanza de vida será de 130 años. Habrá sobre el globo 8.200 millones de seres humanos. El clima será extremo y una amenaza real además de un desafío. El petróleo energético casi un recuerdo. Las energías limpias harán frente al cambio climático. La medicina cultivará órganos para trasplantes que no generen rechazo. El mapa genético de cada cual estará en un chip y robots de plástico inteligente nos cuidarán en casas energéticamente súper-eficientes.
Son sólo algunos de los vaticinios de Ray Hammond, un británico que lleva un cuarto de siglo explorando el futuro y que esta vez ha hecho sus proyecciones para las próximas dos décadas por encargo de la industria europea del plástico. Las ha reunido en el libro El mundo en 2030 (Editorial Yago) que anticipa una nueva y fascinante realidad con una aceleración exponencial de avances médicos, tecnológicos, energéticos y en las comunicaciones.
Cambiaran de forma sustancial la faz del planeta y los sistemas de vida a velocidad de vértigo en «dos décadas apasionantes en las se avanzará mucho más que en los últimos cien años». «Se abre una nueva era en la que máquinas más inteligentes que los humanos tendrán potencial para convertirse en sucesores de la humanidad» según el futurólogo.
Robots, con los niños
La medicina alargará la esperanza de vida hasta los 130 años para los nacidos en 2030. Más de 1.000 millones de humanos superarán entonces los 65 años. Robots de plástico inteligente cuidarán de ancianos y niños. Se dominarán enfermedades como el cáncer y la malaria, las células madre y otras técnica permitirán cultivar y fabricar órganos sintéticos que no produzcan rechazo.
Arterias, corazones, riñones o páncreas será sustituibles por órganos artificiales más allá de los 90 años.
Cada humano tendrá su «etiqueta inalámbrica» que además de identificarle globalmente tendrá toda su información genética. Unos datos de vital importancia para curar enfermedades.
El poder de las telecomunicaciones y la informática se centuplicará. Llagarán unos ordenadores tan inteligentes como los seres humanos que en 2040 podrían duplicar su capacidad. La 'web súper-combinada' que imperará en el mundo será al menos cien veces más poderosa y barata que la que hoy conocemos. Será el principio del verdadero 'cerebro global'.