Izquierda Unida acaba de concluir en Madrid su IX Asamblea Federal sin encontrar lo que buscaba tras la salida de Gaspar Llamazares: un líder fuerte que ayude a la coalición a recuperar el protagonismo perdido. La coordinadora regional en La Rioja insiste en que Cayo Lara será en breve ese nombre consensuado y que la cita ha servido para reforzar ideológicamente a la formación.
- Se había marcado esta cita como la última oportunidad para reflotar IU y sale sin una cabeza visible.
-Salimos sin líder, pero con las ideas muy claras. Se ha alcanzado un importantísimo consenso en los documentos internos y la propuesta de refundación de la organización sobre los principios con que nació. Todos somos conscientes de que IU debe mirar más hacia afuera y centrarse menos en disputas internas. Sólo así lograremos reforzarnos y trasladar nuestra alternativa en la actual coyuntura económica que afecta a las clases más desfavorecidas.
- ¿Tan difícil ha sido acordar un nuevo coordinador?
- Yo entiendo que debería haberse elegido ya y que, como defendimos desde La Rioja, fuese Cayo Lara. Cayo, sin embargo, es una persona que busca el consenso por encima de todo y ha entendido más oportuno esperar a reunir esos apoyos en el Consejo Político que se celebrará dentro de un mes y medio. Una forma de no volver a caer en el error de hace cuatro años, cuando se eligió a un coordinador con un respaldo de sólo el 51% de la organización.
- Las múltiples corrientes internas, las dificultades para acordar un nombre y los candidatos frustrados no dejan de transmitir una sensación de caos dentro de IU.
- Asumo esa crítica. Lo peor que han hecho los dirigentes durante la asamblea es filtrar informaciones muchas veces interesadas como, por ejemplo, el nombre de Eberhard Grosske como posible coordinador cuando para nada reunía el acuerdo necesario. Al margen de todo ello, entiendo que las corrientes internas no son negativas en sí mismas sino que, correctamente asumidas, deberían enriquecer a la formación.
-¿También en IU-La Rioja existen esas sensibilidades divergentes?
-Eso está superado en La Rioja. Sabemos que no debemos cometer aquí errores que haya habido a nivel nacional, y aunque hay diversas opiniones y no existe disciplina de voto, la mayoría de la delegación riojana optó por Cayo Lara.
-¿Qué oportunidades electorales le quedan a IU en este escenario?
- Las expectativas son buenas si somos capaces de gestionar bien la actual situación. Es indudable que IU atraviesa un momento de crisis tras últimos resultados electorales, en parte por errores internos pero también por causas ajenas como el bipartidismo y una Ley electoral que perjudica a los grupos minoritarios. Este próximo mes y medio será determinante. Si mantenemos la unidad y surge un líder de amplio respaldo, estoy segura de que será una época de crecimiento para IU.
-¿Qué legado deja Llamazares?
- Ha sido una persona leal a la organización, pero ha cometido el gran error de gobernar estos años la organización con sólo un 51% de apoyos y sin intentar integrar al otro 49% discrepante con él.
-¿No hubiera sido Rosa Aguilar una esperanzadora sucesora?
- La alcaldesa de Córdoba reúne un gran consenso fuera de IU, pero no en el seno de la organización que es la clave en estos momentos.