La obra fue estrenada el pasado mes de abril en Avilés y, después de recorrer numerosos lugares de España, antes de decir adiós a la cartelera este próximo mes de diciembre, llega al Festival de Teatro de Logroño. La incomunicación, el resentimiento, el dolor y el abandono son algunos de los asuntos que aborda este viaje a lo más profundo del ser humano y cuyo argumento, sin embargo, difiere de la película del director sueco, quien nunca llegó a quedar satisfecho con el resultado obtenido.
«Ingmar Bergman concibió la obra inicialmente para teatro, pero luego desechó el proyecto y la convirtió en una película, en la que nunca llegó a estar a gusto por los condicionantes que le puso Ingrid Bergman y el equipo que se trajo ésta de Estados Unidos para el rodaje en Suecia», comenta la actriz Nuria Gallardo. A ello también contribuyeron las divergencias entre Ingrid Bergman y Liv Ullmann, de quienes cuentan las crónicas que ocasionaron más de un quebradero de cabeza al director.
«Este montaje teatral se acerca más al espectáculo minimalista, contado desde la realidad y la apertura de los corazones que Ingmar Bergman hubiera querido, que a la película naturalista burguesa que es lo que finalmente le salió», afirma Nuria Gallardo, quien reconoce que todavía no ha visto el filme escandinavo. Para ello, según relata la actriz, el director José Carlos Plaza tan solo se ha basado en los apuntes iniciales del cineasta sueco fallecido el pasado año, a fin de construir la historia de una famosa pianista, interpretada por Marisa Paredes, quien regresa a casa después de siete años de ausencia.
Allí tendrá que enfrentarse a los reproches de su hija (Nuria Gallardo), casada con un pastor protestante (Chema Muñoz) y que ha estado durante todo este tiempo cuidando de su hermana pequeña postrada en una silla de ruedas por culpa de una enfermedad degenerativa y que interpreta Pilar Gil.
«Afortunadamente, Marisa y yo nos entendemos muy bien y no tenemos ningún problema como Ingrid Bergman y Liv Ullmann. Es un placer trabajar juntas y odiarnos profundamente sobre el escenario. Yo creo que nos llevamos tan bien fuera para luego poder odiarnos tanto», afirma Nuria Gallardo entre risas. Esta actriz madrileña, que ha dedicado la mayor parte de su vida profesional al teatro, insiste en que a pesar de que Marisa Paredes llevaba catorce años sin hacer una gran gira teatral, apenas si ha notado su inactividad sobre las tablas, por culpa de su mayor dedicación al cine.
«Marisa no tuvo que pedirme muchos consejos. Esta profesión es como montar en bicicleta, cambia el medio, pero el que es actor es actor y lo lleva en la sangre. Simplemente le hacía falta coger la bicicleta adecuada», afirma Gallardo, quien destaca la profunda suerte que tendrá el público logroñés de ver una obra que está tan rodada.