Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

España

ESPAÑA

Tres alumnas riojanas de Periodismo en Navarra, una de ellas en clase en un aula del Edificio Central, cuentan cómo vivieron la explosión y el desalojo
31.10.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Primero, el estallido. Después, sonido de cristales rotos... Sólo entonces, comenzaron las carreras, los gritos y, en muchos casos, los llantos. El caos se adueñó de los pasillos del Edificio Central mientras los más enteros se preocupaban de tranquilizar al resto tratando incluso de no olvidar sus pertenencias. Justo cuando no pocos aún intentaban recuperarse del susto, fuentes oficiales confirmaban que en el momento de la explosión había unos mil alumnos en los edificios cercanos, con una nutrida colonia de riojanos en sus aulas.
«Con el estruendo retumbaron los cristales y, asomados a la ventana, pudimos ver una negra humareda y como caían los trozos y el polvo de la explosión». Isabel Cañas, estudiante de 4º de Periodismo, se encontraba en clase de Historia del Arte a la hora en que ETA hacía estallar el coche bomba. Guiados por la profesora y al grito de 'bomba' y con la orden de 'desalojo', la riojana y los suyos procedieron a abandonar el aula. Ya fuera, cuenta una Isabel recuperada, «he visto un coche en llamas y a dos chicas con sangre en la cara».
Sólo ante la televisión y junto a sus compañeras de piso, comenzaron a enterarse de la magnitud del atentado... del casi centenar de kilos de explosivos que pudieron haber provocada una masacre. El vehículo, robado la noche anterior, había sido estacionado por los terroristas en el «único parking abierto al público» de todo el campus navarro. «Se trata de una zona de paso entre el edificio de Bibliotecas y el Edificio Central, aulario donde se imparten asignaturas de diferentes carreras», explica Isabel Gómez, también estudiante riojana de Periodismo en Navarra. «Menos mal que en el momento de la explosión la mayor parte de la gente ya estaba en clase, porque si hubiese sido diez minutos antes...», sostiene aún asustada.
«Yo estaba fuera, en la Facultad de Comunicación, hablando por el móvil con mi madre. Ahí escuché un ruido enorme y corté asustada». Isabel, quien asegura no creerse todavía «que no haya pasado nada», no pudo contener las lágrimas ante la gran columna de humo que se levantaba ante sus ojos.
Gracias a una cita anulada
Con más fortuna, el destino quiso evitar el mal trago a María Malo. Recién iniciado 2º de Periodismo, esta joven de Ortigosa anuló una cita con una compañera de clase en ese mismo aparcamiento al sentirse indispuesta. Decidida a quedarse en casa, en la misma calle de la Universidad, María vio alterado su descanso en un breve pero interminable instante. «No sabría decirte si escuché el ruido o no, sólo que los cristales temblaron y el sonido de la sirenas lo inundó todo».
Una vez recuperada la calma, diferentes llamadas de teléfono para comprobar que los conocidos estaban bien -«me dicen que una profesora cayó al suelo y los alumnos rebotaron sobre la silla»- y para informar a la familia. «Encima, hoy es mi cumpleaños», dice resignada.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
larioja.com on Facebook
Vocento
SarenetRSS