E n los últimos días de septiembre se hacía público el proyecto de construcción en Logroño de una biblioteca pública municipal en el edificio que albergó el colegio Gonzalo de Berceo. La acogida que la iniciativa del actual equipo de Gobierno municipal ha merecido es constatablemente favorable, tanto por la instalación cultural en sí misma como por lo que va a aportar a la revitalización de la zona urbana en la que se ubica.
El Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública (1994) afirma que estas instalaciones «son centros locales de información que facilitan a sus usuarios todas las clases de conocimiento e información». En este objetivo, las bibliotecas públicas han evolucionado y adaptado sus instalaciones y servicios a cada realidad y contexto social y tecnológico. La eclosión de lo que se viene denominando «sociedad de la información y el conocimiento» y, en general, la aceleración tecnológica que se viene produciendo desde finales del siglo XX ha impactado de forma intensa en los servicios y productos informacionales y, tal como afirma Ronald C. Jantz (2002), ha provocado en estos centros siempre dedicados a las tareas de almacenamiento-difusión de la información un periodo de reflexión sobre el papel de las bibliotecas y sus profesionales.
El rol que las bibliotecas públicas han de desempeñar en la sociedad de la información y el conocimiento está plenamente pertrechado. José-Pablo Gallo León (2007) realiza una sucinta y clara exposición de lo que supone en el futuro inmediato la innovación en las bibliotecas públicas: gestión participativa y personalización de los servicios, tras haber implantado herramientas que permitan al usuario su formación continua especialmente en el uso de las TICs ; procurar y fomentar el acercamiento de estas tecnologías a todas las capas de la población ; hacer de la extensión cultural -incluyendo el fomento de la lectura- uno de los ejes de las bibliotecas; y convertir estos centros en instrumentos de integración y mejora de la vida de los ciudadanos. En este contexto, afirmaciones como las de la concejal popular del Ayuntamiento de Logroño, Concepción Bravo, realizadas el pasado día 3 de octubre en las que afirmaba que el proyecto de crear «sólo biblioteca» en los locales del antiguo colegio Gonzalo de Berceo hacía que la iniciativa perdiera su carácter innovador son totalmente erradas, aunque quizá puedan ser debidas al mero desconocimiento de la temática sobre la que se opina.
Si las bibliotecas públicas son innovadoras en sus objetivos, lógicamente también lo son en sus servicios, en las prácticas del día a día. Estos centros actualmente seleccionan, procesan y difunden textos impresos, pero también soportes digitales de acceso local (CD-ROM, DVD-Vídeo, etc...) o remoto (bases de datos, publicaciones electrónicas de acceso libre o de suscripción...).
Actualmente son diversos los servicios de las bibliotecas públicas que se ofrecen a través de internet, algunos de ellos desde hace años, es el caso del acceso online a catálogos, enlaces a selecciones de recursos electrónicos de información, etc... Hoy en este ámbito se está trabajando en la implementación de las herramientas de la web 2.0. Hay experiencias contrastadas de inclusión en las páginas web de las bibliotecas de mashups, blogs de noticias, wikis, RSS feeds para que los usuarios suscriban contenidos, enlaces a documentos multimedia, etc...
Los espacios físicos de las bibliotecas también han evolucionado. En la actualidad se buscan espacios polivalentes, modernos, atractivos, con áreas de trabajo en grupo, se facilita equipamiento informático a los usuarios, acceso a Internet, recursos de edición multimedia... La idea de biblioteca en lo que lo importante es el silencio rodeado de libros obsoletos en una biblioteca pública es algo del pasado, no de la realidad bibliotecaria actual.
Las bibliotecas públicas actualmente son centros que organizan diferentes actividades de fomento de la lectura, tanto para adultos como para niños. Actividades de lo más diverso, que pueden ir desde la celebración de encuentros con autores, hasta la lectura pública de cuentos, libro-forums, clubs de lectura (presenciales o virtuales), etc...
Cada vez son más las bibliotecas públicas que están desarrollando roles activos y realizan actividades de acercamiento de los ciudadanos a las tecnologías de la información y el conocimiento (NTICs), tanto de alfabetización informacional como, en un paso más, de formación en competencias informacionales.
Son otras muchas las actividades y concreciones que se podrían mencionar de una realidad incontestable: las bibliotecas públicas son 'punta de lanza', vanguardia en la extensión de las nuevas tecnologías de la información.
En resumen, las afirmaciones de la concejal popular de Logroño, Concepción Bravo, en las que transmitía la idea de una supuesta incompatibilidad entre innovación y bibliotecas se evidencia que son erróneas. Las bibliotecas, y las públicas más concretamente, tienen una vigencia plena en la sociedad actual. Su cometido, incluso, queda reforzado como cauce, como 'puerta' según la terminología del Manifiesto de la UNESCO, de acceso y formación de los ciudadanos en las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento.
En este contexto, la propuesta de creación de una biblioteca pública en los locales del antiguo colegio 'Gonzalo de Berceo' diseñada para prestar todos los servicios de una biblioteca actual, con espacios previstos para integrar todos los elementos de un centro innovador (recursos electrónicos, hemeroteca, sala de exposiciones, salas de trabajo, salón de actos, salas polivalentes, etc.), merece sin duda una valoración plenamente positiva y constituye un primer paso para dotar a la ciudad de un servicio cultural básico que hasta ahora desde la administración municipal no se venía prestando a los logroñeses.