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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Sociedad

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Betsy Blair, protagonista de la memorable película de Bardem, visitó Logroño 52 años después del rodaje y hoy recibe el Premio Azcona del Festival Octubre Corto de Arnedo

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'... Isabel volverá a su sitio, calle Mayor arriba, a su casa. Y se quedará allí, apoyada en los cristales de su ventana, junto al maniquí con el vestido para ese gran baile, que ahora estará empezando. Isabel, allí, tras la ventana, mirando, sin ver, la calle Mayor, sobre la que empieza a caer la primera lluvia de otoño'.
La Isabel de Calle Mayor (1956), la actriz Betsy Blair (New Jersey, Estados Unidos, 1923), regresó ayer a la calle Portales de Logroño, escenario de la memorable película de Juan Antonio Bardem. Con aquellos mismos ojos luminosos y una sonrisa hermosa, se emocionó al ver de nuevo, 52 años después del rodaje, sus soportales, la catedral, la plaza... «Estoy encantada de estar aquí -afirmó a la prensa-. Recuerdo a la gente. La ciudad ha cambiado, pero la gente seguís siendo igual de encantadores».
Betsy Blair ha viajado a La Rioja 52 años después para recoger (hoy a las 20 horas, en el Teatro Cervantes de Arnedo) el Premio Rafael Azcona Fundación Dinastía Vivanco, que le concede el Festival Octubre Corto. La actriz de origen estadounidense, residente desde hace años en Europa, une así su nombre a los del propio guionista y escritor riojano Rafael Azcona y el realizador de cine y televisión Roberto Bodegas, que los recibieron en las dos primeras ediciones, en una todavía corta pero significativa lista de figuras del séptimo arte. Significativa porque los tres, habiendo vivido trayectorias radicalmente diferentes, tienen en común la discreción y el grado de compromiso con el que se entregaron a su trabajo.
Estrella 'roja'
Fue ese compromiso el que le costó a Betsy Blair no tener una proyección aún mayor. De hecho, nunca llegó a ser una auténtica estrella; quizás ella misma lo eligió así. «En apariencia, había iniciado una prometedora carrera -cuenta Irene León en referencia a sus comienzos en el cine-, pero todo se paró de pronto. Betsy, quien desde hacía unos años se había sentido muy interesada por la política, se involucró en la SAG (Screen Actors Guild, Sindicato de Actores de Pantalla). Este hecho marcaría de por vida la carrera de Betsy. Entró en los Canales Rojos o Red Channels, lo que provocó que la actriz dejara de trabajar en Hollywood».
Irene León es la coordinadora del libro Una americana en la Calle Mayor (Ediciones Aborigen), presentado ayer. Es el tercer volumen de la Colección Octubre Corto, que incluye La paella, guión hasta entonces inédito del recordado Azcona, y El oficio de la vida, los oficios del cine, libro de conversaciones con Bodegas.
La publicación de este año contiene una extensa entrevista con la actriz, e incluye un prólogo de Bernardo Sánchez y un capítulo del libro de memorias de Betsy Blair (The memory of all that: Love and politics in New York, Hollywood and Paris), no publicado en España ni traducido al español. Se añade la reproducción de un artículo escrito por la propia actriz el mismo día que recibió los archivos del FBI en los que estaba reflejado al detalle cada movimiento que ella había realizado durante dos décadas, años en los que fue espiada e incluida en la lista negra de McCarthy por sus ideas políticas.
Caza de brujas
¿Cuánto cuesta eso en Estados Unidos? A ella le costó mucho, pero ayer contestó a la pregunta con una humildad que le honra: «Los actores no fuimos quienes más pagamos en ese periodo. Muchos nos marchamos a Francia o México y reanudamos nuestra carrera. Hubo guionistas que siguieron trabajando para Hollywood con pseudónimos desde otros países. Los más castigados fueron la gente normal, que perdieron su trabajo y que no pudieron irse a ningún lado».
A pesar de que tuvo que marcharse por la 'caza de brujas', nunca ha renegado de su país. Desde Gran Bretaña, donde terminó por asentarse después de divorciarse de Gene Kelly y casarse en 1963 con el ahora ya fallecido director Karel Reisz, sigue con interés y preocupación la campaña presidencial y es manifiestamente partidaria del candidato demócrata Barack Obama.
También su estancia en España en 1956 estuvo marcada por la política, como ella misma recordó ayer. En un primer momento rechazó la oferta de Bardem porque no quería trabajar en un país regido por una dictadura, pero pronto vio que la propia película era una sutil crítica al franquismo, representado en la crueldad de los hombres, y un dramático canto por sus víctimas, personificadas precisamente en el papel de Isabel.
Bardem fue detenido durante el rodaje -otra caza de brujas, otra lista negra-, y ella, después de visitarle en la cárcel, se negó a continuar el filme sin él. Tras su liberación, motivada por la presión de los productores franceses, el rodaje prosiguió con un cambio de planes: finalmente las escenas de la 'ciudad interior' se rodarían, no en Palencia, donde se produjo la detención, sino en Logroño.
Era el comienzo de una aventura especial para esta ciudad. Una aventura que ayer vivió un hermoso epílogo -aunque accidentado por una caída que causó a la actriz una fisura de húmero en el brazo izquierdo-. El retorno a Calle Mayor, donde todavía sigue lloviendo de otoño en otoño.
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