Vino, agua y el Ebro como eje vertebrador de toda una cultura. En esos tres puntos apoyó ayer el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, su discurso durante la celebración del Día de Honor de la comunidad autónoma en la Exposición Internacional 2008 de Zaragoza.
Con la felicitación a la capital aragonesa por el éxito de la cita y el agradecimiento a los 900.000 visitantes que se han acercado hasta el pabellón riojano como preámbulo, Sanz subrayó la estrecha vinculación de La Rioja con los dos elementos que presiden la presencia de la comunidad en la Expo. «Agua y vino siempre han estado presentes en nuestra cultura, en nuestra identidad», comenzó diciendo, para recordar que los viticultores riojanos «fueron pioneros en la implantación de las novedades en el cultivo de la vid y la vinificación y crianza de los caldos». «Un ejemplo a seguir -agregó- que queremos serlo también en la gestión integral del ciclo del agua, en la conservación de nuestros espacios naturales y en la lucha contra el cambio climático».
Para ilustrar sus palabras, Sanz recordó varias hitos en este terreno como la capacidad de la comunidad autónoma para garantizar el abastecimiento de agua con la regulación de los ríos, el objetivo de construir depuradoras en los municipios mayores de 300 habitantes y dotar de saneamiento a las localidades con más de 25 habitantes, o la «modélica» gestión de residuos y promoción de energías renovables. Aspectos a los que sumó el hecho de que la masa forestal ocupa el 60% de La Rioja y la mitad de ella está protegida a través de espacios naturales. «Sabemos de la importancia del agua como origen de todo lo que poseemos», remató, para asegurar: «Su correcto uso nos presenta como una comunidad solidaria, consecuente con sus obligaciones y cumplidora del papel que tienen encomendado».
Partiendo de estas premisas, el presidente regional aprovechó el altavoz internacional que es también la Exposición de Zaragoza para «ofrecer nuestra disposición a otras comunidades, a otros países, para compartir experiencias y buscar puntos de encuentro en el reto de que el agua sea un bien del que pueda disfrutar la humanidad entera».
A las orillas del Ebro a su paso por la capital de Aragón, el presidente de La Rioja hizo hincapié en este río como «camino natural» que vincula a las dos comunidades. «Un espacio de amistad, de progreso y de futuro», reflexionó, para recordar el «granito de arena» que ha aportado la comunidad autónoma en la celebración de este Exposición Internacional que enfila sus últimas días después de meses de una nutrida afluencia de público.
«Hemos acudido a Expo Zaragoza para decir que somos la tierra del vino y la tierra del agua», remató. «La del vino, por los excelentes caldos que elaboramos, de fama universal; y la del agua porque de un río, del Oja, procede nuestro nombre: el nombre de La Rioja».