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España

05.09.08 -

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Pocas leyes como la del aborto han resistido con su redacción original incólume tantos asaltos y desde tantos frentes. Paradójicamente, el partido que la aprobó en 1985 ha sido el que más ha amagado con una reforma que, hasta ahora, no ha podido o querido sacar adelante a pesar de reconocer las carencias de la norma.
En octubre de 1993, la entonces ministra socialista de Asuntos Sociales, Cristina Alberdi, anunció la reforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Abogaba por un sistema libre de plazos pero, realista, aceptaba una fórmula mixta, plazos e indicaciones, que liberara a la mujer del imprescindible certificado médico. «Que la mujer pueda decidir». Al final, nada.
Fue el primer intento. El proyecto se demoró en el Consejo de Ministros y la tercera legislatura socialista acabó antes de tiempo. La llegada del PP a La Moncloa en 1996 dio carpetazo al asunto. En la oposición el PSOE lo intentó y tropezó consigo mismo. En 1998 estuvo a punto de arrancarle al Gobierno de Aznar una proposición de ley orgánica para retocar la ley e introducir el cuarto supuesto socioeconómico. Perdió por un solo voto; Felipe González y otros diputados socialistas no acudieron a votar.
No ha sido sólo la escandalera de la Conferencia Episcopal, del PP y de sectores sociales conservadores lo que ha frenado a los socialistas. En este tema tienen demonios internos. Por alguna razón, la ampliación del aborto ha suscitado siempre mayores reparos de conciencia en la dirección del PSOE que otros temas de 'moral', como las parejas de hecho o los matrimonios homosexuales.
Rodríguez Zapatero también se ha resistido. En el congreso de julio la militancia le arrancó con fórceps un compromiso descafeinado para acometer la reforma. Después, meses de ambigüedad -«hay que estudiar», «se analizará», «se abrirá una reflexión»- hasta el anuncio lanzado este jueves por la flamante ministra de Igualdad.
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