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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 7 febrero 2012

Región

Feria Ganadera de las Siete Villas

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Tratantes de antaño
Una niña acaricia a un burro, ayer, en la Feria de Ganado de Ventrosa. / E. DEL RÍO
La brisa de la mañana traía los olores precedentes al espectáculo ganadero que lucía ayer el apreciado pueblo de Ventrosa. Esta localidad riojana se reconvirtió, la pasada jornada y durante unas horas, en un auténtico mercado de ganado bovino, caprino y ovino. Cientos de cabezas de reses se acumulaban en los recintos preparados para mostrar al público, venido de muchos rincones de la comunidad, la variedad ganadera que se ofrecía para la venta o simple exposición.
En esta primera edición de la Feria Ganadera de la Sietes Villas, fueron seguramente los niños los que más disfrutaron. Como enanos. Abrían los ojos a más no poder para que no se escapase ningún detalle, ningún rincón ni animal de la zona: potros, cabras, burros, ovejas chamaritas, caballos Burguete, vacas... Intentaban con la mirada abarcar todos los rincones del pueblo, engalanado de fiesta y fábula para recrear un ambiente que ya no se vive sino en fiestas como ésta.
Los animales más solicitados, fueron sin duda las crías de caballos y burros que retozaban, aún sobre pezuñas inseguras, en la exposición del ganado selecto -la otra exposición fue la de ganado local-.
Estos recién nacidos, a la venta por 120 euros, fueron lo más tierno y acariciado, pero no lo más impresionante. La organización del evento y la Federación de los Criadores de Limusín, trajeron al mercado dueños de limusines con sus mejores ejemplares para venderlos. Un tratante llegado de Palencia afirmó que estos imponentes mamíferos, de tamaño parecido al del buey, llegan a pesar más de una tonelada. Los sementales que llevó y de apenas un año superaban los 500 kilos.
Caminando entre la Feria de Artesanía, en la que expusieron todo tipo de accesorios para los ganaderos, se vislumbraba a los cocineros que preparaban la pitanza para reponer las fuerza gastadas en este emocionante día. Más de 15 corderos, repartidos en 500 raciones, se preparaban en un suculento rancho. Buen provecho
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