D entro del grupo de variedades de vid mayoritarias, en el sentido de más cultivadas, se encuentra la garnacha tinta. Este año su comportamiento está siendo la desesperación del viticultor, pues se ha corrido mucho; su cuajado no ha sido bueno. Se ha perdido la mitad de la cosecha, y en algunos casos más, por el exceso de lluvias primaverales durante la floración.
De la variedad garnacha hay 5 tipos: la citada garnacha tinta y la garnacha peluda, la garnacha roja, la garnacha blanca y la garnacha tintorera o simplemente tintorera. Recuerdo cómo el color sangre de esta última se prestaba a simular un corte en la mano con el corquete durante las vendimias.
La voz garnacha tiene su origen en la palabra italiana vernaccia, formada a partir del nombre del pueblo de Vernazza, de la comarca de Liguria, situada en el noroeste de Italia y famosa por sus vinos. Vernaccia designaría en su origen a la variedad propio de esta localidad, así como al vino de ella obtenido. Boccaccio habla de la vernaccia de Corniglia, aldea agregada al municipio de Vernazza.
La primera documentación en español la encontramos con la forma guarnacha y referida a un vino italiano, en 1613, en el Licenciado Vidriera de Cervantes. En el Diccionario de autoridades (s. XVIII) sobre garnacha se puede leer «llaman en Aragón una especie de uva roxa, que tira a morada, de la qual hacen un vino especial, a quien le dan el mismo nombre». Aunque la referencia más antigua es la de Alonso de Herrera (1315), quien se refiere a ella llamándola aragonés.
Garnatxa y la forma más vulgar granatxa, referidas a un vino dulce, de graduación bastante elevada, y a la uva -una veces tinta y otra, blanca- con la que se hace, son formas con mucho arraigo en Cataluña desde la Edad Media.
Aunque en los tratados de ampelografía se afirma el origen español (aragonés), el rastreo de la etimología del nombre garnacha no deja lugar a dudas sobre su origen italiano. De Vernazza (Italia) llegaría a Cataluña y Aragón donde se desarrolló su cultivo y luego pasó al resto de España y a Francia. Hoy en día su cultivo está extendido por casi todas las regiones vitícolas del mundo.
En Francia, en el siglo XIII se le llama garnache y más tarde, tras caer en desuso, garnache, en el siglo XVI, por influjo de la forma catalana granatxa, pasó a denominarse grenache, que es la forma que hoy día se utiliza en francés.
Sus sinonimias son abundantísimas: aleante, aleante di rivalto, alicante, alicante grenache, aragonés, granacha, granaxa, garnacho, granaxo, garnacha negra, garnacha del país, aragonés, gironet, alicantina, mencida, Santa María de Alcántara, tinta, tinto, tinta menuda, tinto de Navalcarnero, etc. Aún podríamos anotar muchos más, pero no queremos cansar al lector, ni sobrepasar los límites del artículo.
La garnacha tinta es una variedad de buenos rendimientos, que se desarrolla bien en climas mediterráneos cálidos, vigorosa, de porte erguido y resistente a la sequía y a los vientos fuertes. Sus granos son de tamaño medio, forma esferoide, piel fina, pulpa jugosa y zumo incoloro.
En las zonas cálidas da vinos alcohólicos, con poca acidez y con mucho cuerpo. En las zonas frescas, los resultados son vinos equilibrados. Se oxida fácilmente, por ello se recomienda vinificarla con otras variedades. En Rioja, su combinación con tempranillo da muy buenos vinos y es base principal de los claretes. Aporta fruta y carnosidad.