En concreto, Donamaría recriminaba en su escrito al Colegio Oficial y a su presidente, Domingo García-Pozuelo, que «ahora no tengan nada qué decir» cuando el COAR «lideró una batalla desde finales del 2002 y hasta mayo del 2003» contra el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Arnedo -entonces del PSOE- y su modificación del Plan General que recogía la rotonda y el derribo del chalé.
En respuesta a estas críticas, el COAR manifiesta «no haber tenido conocimiento de la revisión del plan general municipal» de Arnedo «y, en cualquiera de los casos -subraya- el resultado urbanístico de un municipio es consecuencia directa de las directrices marcadas por la Corporación a los técnicos que redactan los proyectos, así como de la pericia de estos últimos al materializar esas directrices». En este sentido, el COAR matiza que «sólo interviene en aquellos casos en que lo considera oportuno debido a la gravedad de la situación urbanística propuesta, como podría ser atentar contra el patrimonio histórico u otras actuaciones semejantes, y siempre que exista conocimiento del tema a través de los boletines oficiales».
El Colegio asegura en su circular mantener el criterio expuesto respecto al 'chalé de los Sevilla' y a cualquier otro elemento de interés arquitectónico y artístico que se pueda ver afectado por intervenciones urbanísticas». La junta de gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR) considera que la actual propuesta de 'ecociudad' proyectada por el Gobierno regional en el monte El Corvo «podría no ser ilusionante, atractiva e integradora», corriendo el riesgo de convertir a la zona en un «barrio dormitorio», además de carecer de justificación suficiente para ser declarada de interés regional (ZIR). Así se recoge en el documento de observaciones presentado por el COAR ante la Consejería de Turismo, Medio Ambiente y Ordenación Territorial, bajo la firma de su decano, Domingo García-Pozuelo.
En su escrito, el Colegio de Arquitectos asegura que «la construcción de viviendas de protección pública en la zona delimitada como de interés regional no constituye, por si sola, justificación suficiente para su tramitación como ZIR». En todo caso, advierte que tal intervención «sólo podría justificarse mediante la modificación de su delimitación, la incorporación de las zonas aledañas al monte Corvo y la realización de un proyecto arquitectónico ilusionante y atractivo que mejorase las posibilidades am- bientales y paisajísticas del conjunto, estimándose que las plusvalías urbanísticas obtenidas por la transformación en suelo urbano de la zona delimitada permitirían una justa distribución de los beneficios y las cargas que tal intervención haría necesaria».
Asimismo, el COAR juzga «muy conveniente» la incorporación al proyecto del Ayuntamiento de Logroño y que, tras llevarse a cabo, se produzca «una mayor concreción de las características arquitectónicas y urbanísticas del mismo y una nueva exposición pública con una documentación mucho más detallada».
Estas son las principales dudas del COAR sobre el texto:
CONTENIDO DEL DOCUMENTO
Interés regional. El COAR considera que el 'avance' de Plan Parcial «es el documento necesario para poder determinar si se encuentra o no justificada la delimitación de una zona de interés regional de carácter residencial en Logroño». Además, subraya, este 'avance' debe recoger parámetros como la edificabilidad media prevista, la proporción de los distintos usos (residencial, comercial, de servicios, dotacional...), la relación con los sistemas generales, el entronque con la red viaria, de servicios... «muchos» de los cuales «no constan» en el documento.
MEMORIA JUSTIFICATIVA
Situación. Según el COAR, «un tercio o más» de los terrenos de la 'ecociudad' se encuentran al otro lado de la futura circunvalación noroeste, «por lo cual deberían ser excluidos de la zona delimitada como de interés regional».
Carencias. «No se mejorará la calidad de vida si se mantienen junto al límite sur de la 'ecociudad' dos áreas industriales bastante degradadas», que obligarán «a construir en una ladera con fuertes pendientes» . Además, «no se promueve al máximo» el reciclaje y, en relación a la producción de energías limpias o renovables, «la 'ecociudad' no debe ser un campo de pruebas», por lo que «sólo debe aceptarse el uso de energía eólica si el impacto acústico se encuentra dentro de unos parámetros adecuados».
3.000 viviendas. El COAR cree que construir viviendas acogidas a algún régimen de protección «no se encuentra suficientemente justificado», ya que el número de 14.855 solicitantes de vivienda protegida «puede no responder a la realidad» y muchos de ellos «pueden haber adquirido ya su vivienda y no haberse dado de baja en el registro o no se encuentran en condiciones de hacer frente, en estos momentos, a una inversión de tales características».
DE LA MANO DEL AYUNTAMIENTO
Potencial. Incorporar al Ayuntamiento al proyecto «aumentaría notablemente el potencial de los espacios y haría viable la implantación de usos vinculados al residencial (comercios, oficinas...), que de otra forma sería muy difícil».