Efectivos de la Unidad de Acción Rural (UAR) de la Guardia Civil encontraron anoche en las inmediaciones de la localidad riojana de Ezcaray un zulo del 'comando Vizcaya' detenido el pasado martes. En el registro del escondite se descubrieron armas y munición, sin que a la hora de cierre de este diario se tuvieran más detalles del material hallado. La investigación proseguía a últimas horas de la noche de ayer.
Los agentes, que ya registraron sin éxito durante la madrugada anterior dos viviendas del municipio serrano, vinculadas al padre de uno de los detenidos, peinaron varios altos cercanos a un municipio vecino a Ezcaray hasta dar con el paradero. En el despliegue, estuvieron acompañados de uno de los etarras arrestados y se utilizaron también perros especialistas en detección de explosivos. El registro del escondite fue ordenado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón después de ser localizado.
El despliegue policial pasó sin embargo desapercibido, pero los vecinos de Ezcaray no salían de su asombro. Aunque muchos de ellos aún no sabían a primera hora de la mañana que la Guardia Civil había registrado el día anterior dos viviendas del municipio dentro del operativo de desarticulación del complejo Vizcaya, gran parte de los vecinos ya conocía la noticia, que se fue extendiendo a medida que avanzaba el día y la perplejidad iba creciendo. Sobre todo, teniendo en cuenta la envergadura del dispositivo antiterrorista: al menos una veintena de agentes de la Unidad de Acción Rural entraron en dos pisos de la urbanización El Cardizal, de donde obtuvieron pistas que, tras su análisis, desencadenaron el operativo de búsqueda del zulo. Las casas son propiedad de un familiar de uno de los terroristas detenidos, cuya identidad no ha trascendido. La operación se desarrolló en medio de una gran discreción.
«Apenas tuvimos tiempo de enterarnos», explicaba un vecino. «Los primeros agentes llegaron a El Cardizal a última hora de la tarde», añadía otro. Los guardias son miembros de la UAR con base en Logroño y expertos en la lucha contra el terrorismo, que prestaban ayuda a otro grupo de la Guardia Civil especializado en alta seguridad llegado desde Madrid.
Por la fuerza
«Unos subieron a un bloque de viviendas», aseguraba un testigo, «mientras otros les daban apoyo». Los agentes accedieron por la fuerza al interior de un piso, instante en que se extremó la preocupación entre el vecindario. «Hubo un momento en que nos temimos lo peor, porque no había ocurrido nunca nada igual por aquí», apuntaron otros vecinos. La Guardia Civil permaneció al menos tres horas en el interior de la vivienda y se marcharon hacia las once de la noche del martes.