¿Cabe que alguna promotora riojana siga los pasos de Martinsa-Fadesa y se vea obligada a suspender pagos? ¿Cuántas constructoras están con el agua al cuello después de comprar suelo a precio de oro y no poder ahora vender los pisos previstos? ¿Hasta dónde temen los bancos que la deuda contraída por los promotores no pueda ser devuelta?... La vorágine que rodeaba el sector inmobiliario hace apenas un año en La Rioja (y en el resto de España) es ahora una espiral de prudencia que ha visto en el caso de Martinsa-Fadesa la confirmación del peor de los miedos.
El silencio de la mayoría de los consultados al plantear todas estas cuestiones ya es por sí elocuente. Y los que hablan, confirman que el mercado ha cambiado mucho y la política crediticia, también.
En Caja Rioja, por ejemplo, se indica que no viene experimentando especial dificultad en los cobros del dinero prestado a pequeñas constructoras. En previsión del actual escenario económico, en el Plan Estratégico 2004-06 de la entidad se incluyó el establecimiento de «criterios más estrictos» para la concesión de créditos.
Análisis pormenorizados
En líneas generales, esta política de disminución del riesgo se concreta en el aumento de la diversificación de los sectores económicos de concesión de crédito a otras empresas fuera del ámbito inmobiliario. Dentro del sector, Caja Rioja apuesta por mayor apertura de créditos a clientes finales (sobre todo compradores de VPO) y menos a promotoras. En el caso de las promotoras, el criterio de la entidad se guía por un análisis individualizado del proyecto, concesión máxima del 80% del precio de venta, disposición paulatina a medida que se construye y siempre condicionado a las ventas reales de la promoción.
Caja Laboral también ha variado su política de inversiones en el ramo inmobiliario. «Al igual que ha variado la realidad del sector», justifica el director regional. «Ya no es un área prioritaria», añade para matizar: «Atendemos a nuestros clientes promotores sin ninguna restricción, pero no estamos interesados en crecer por esta línea y, por lo tanto, las nuevas operaciones se someten a un análisis muy exhaustivo». ¿Están las entidades financieras cerrando ahora excesivamente el grifo, como dicen muchos de los afectados? «Quizás es que antes se abrió demasiado», reflexiona el responsable de Caja Laboral.
Desde Cajalón se comparte un análisis similar. «Sí; ahora todas las operaciones se analizan pormenorizadamente, con mucho más detalle, con el fin de reducir al máximo cualquier posible riesgo», explica el director de zona.