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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Economía

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España se encuentra a las puertas de la recesión, según el BBVA y Caja Madrid
José Manuel González-Páramo charla con el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa./ S. BARRENECHEA-EFE
La economía española está a las puertas de la recesión, después de que en el segundo trimestre no creciera o incluso sufriera un descenso mínimo. Así, al menos, lo estiman dos de las principales entidades financieras del país, BBVA y Caja Madrid, que apuntan como claves de este desplome -en el mismo período del año pasado el ritmo de avance del Producto Interior Bruto (PIB) rozó el punto porcentual- los malos datos registrados entre mayo y junio en la producción industrial, el consumo y el empleo. El vicepresidente económico, Pedro Solbes, dijo «respetar» estos cálculos, pero evitó pronunciarse sobre este posible nuevo revés para la actividad económica hasta que, en su caso, llegue a ser confirmado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), algo que no ocurrirá hasta el próximo 14 de agosto (si bien para conocer el detalle de las cifras habrá que esperar hasta el día 27 del mismo mes), pese a que la fundación de las cajas de ahorro (Funcas) ya ha vuelto a revisar a la baja sus previsiones consciente de que corren tiempos peores.
Todo a peor
Casi todos contaban desde finales del año pasado con la crisis de la construcción, de manera fundamental en el sector residencial -donde el propio Ejecutivo ve el ajuste tan «deseable» como «necesario» para sanear un negocio que ha vivido por encima de sus posibilidades reales en los últimos años-, pero no así con el deterioro de la actividad industrial. Esta mermó el 5,5% en tasa interanual en mayo (una vez corregidos los efectos de calendario en inflación), en lo que fue mayor descenso desde diciembre del 2001, que se duplicó en el caso de los bienes de consumo y del que sólo se salvo la energía gracias a la escalada de los precios del petróleo. Para junio las cosas pueden empeorar más por culpa de los efectos de la pasada huelga de transporte, de manera que aunque el servicio de estudios del BBVA sitúa el recorte del indicador de producción industrial en el 2,4%, no descarta que pueda llegar a bajar seis puntos básicos.
El consumo también mantiene una tónica negativa. La estadística sobre los resultados de las grandes empresas (unas 35.000, que facturan más de seis millones de euros al año) revela que sus ventas interiores se desplomaron el 6,2% en mayo, el doble del bajón que sufrieron en el primer trimestre, si bien sus exportaciones mantuvieron un nivel aceptable, al crecer el 4,4% de media entre abril y mayo, poco más de medio punto por debajo de lo que lo hicieron de enero a marzo. A todo ello se unió el aumento del paro en junio, la primera vez que esto ocurría desde la recesión económica de 1993.
Este escenario es el que ha determinado, según el BBVA, que el PIB se haya estancado de abril a junio, sin descartar incluso que 'creciera' «levemente por debajo de cero», y ello con una productividad que continúa avanzando a ritmos modestos (de entre el 1% y el 1,2% en el conjunto del año, según las últimas estimaciones) y cuya mejora se considera «clave» desde el Ejecutivo para recuperar la actividad. De confirmarse estos datos y más allá de calificativos -el banco habla de un «brusco deterioro» del crecimiento y una ralentización «intensa»-, el país estaría casi a las puertas de la recesión económica de la que algunos vienen hablando hace tiempo, si bien en términos técnicos aún se encontraría a una relativa distancia pues para ello sería preciso que el PIB registrase dos trimestres consecutivos con resultados negativos.
Eso es precisamente lo que el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, teme que ocurra entre finales de este año y principios del próximo. Durante su intervención en el VIII encuentro financiero organizado por la entidad, sorprendió a los presentes con su estimación personal de que «cabe la posibilidad» de que se registren crecimientos «nulos» en el segundo y tercer trimestres, para terminar con números rojos en el cuarto, pese a concluir que «estaría encantado» de que no se cumplieran esas predicciones «por lo que nos va en ello».
Pesimismo y realismo
Este escenario, no obstante, parece el más pesimista posible en estos momentos y convertiría en papel mojado todas las previsiones macroeconómicas. El consenso del panel de 14 analistas e instituciones consultados por Funcas sitúa la media del avance en un 1,7% para este año y 1% para el próximo, claramente inferiores a los cálculos oficiales del Gobierno, incluso aunque éste los vaya a revisar a la baja a finales de mes.
Por otro lado, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advirtió ayer que la situación de los mercados financieros internacionales «dista mucho de haberse normalizado plenamente» y auguró que la actual fase de bajo crecimiento «podría prolongarse más de lo esperado». Fernández Ordóñez concluyó que lo que «oscurece» las perspectivas es el actual contexto de «notable incertidumbre», así como la reactivación de los riesgos de inflación y de inestabilidad financiera.
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