VILLOSLADA
«Ha hecho un día cargado de simbolismo», señalaba Elena, al tiempo que deseaba que su donativo «contentase a todos los romeros» que se acercaron a escuchar la misa oficiada por el obispo de la Diócesis, Juan José Omella, y disfrutar de un día en familia aderezado por el sabor de un trozo de cordero y del bollo de pan que se reparte entre los peregrinos.
A tenor de las largas y pacientes colas, bien merecía la pena una ración de los cerca de mil kilos de cordero y 6.500 panes distribuidos entre más de 2.500 fieles llegados de toda La Rioja y de localidades limítrofes de Soria. Entre los presentes sobresalía el presidente regional, Pedro Sanz, y el presidente del Parlamento riojano, José Ignacio Ceniceros.
En un día para compartir, Elena añoró a los que ya no están. Como su amigo Agustín, fallecido el día anterior en Villoslada. El recuerdo de los seres queridos es la única nota amarga de una jornada en que reina la unión, la hospitalidad y el buen ambiente.












