REGIÓN
En España, el pasado verano ya se adoptó una decisión similar. El Consejo de Ministros acordó regular el aire acondicionado de los edificios públicos, de modo que fijó una temperatura que no debería descender de los 24 grados. Más ejemplos: esta misma semana la Junta de Castilla- La Mancha ha eximido de llevar traje a los ordenanzas al limitar la temperatura de climatización, una medida que el Gobierno riojano no tiene previsto adoptar, según desveló un portavoz, que también confirmó que los altos cargos del Ejecutivo regional no visten de acuerdo a ninguna normativa. «La vestimenta en cada época del año responde al sentido común de cada uno», añade la misma fuente. De acuerdo con sus explicaciones, los ujieres de la Administración autonómica aunque están obligados a llevar uniforme, ven relajadas las normas en verano: las americanas azul marino de tela más bien gruesa se sustituyen por tejidos más frescos y las mangas largas de las camisas blancas se acortan. Incluso hay quienes cambian los pantalones largos por bermudas.
Depende del decoro
En general, la mayoría de los edificios públicos riojanos poseen reguladores individuales dentro de los despachos, cuyo uso se deja al arbitrio de cada cual. Hay incluso quienes no lo usan, como el propio presidente del Parlamento regional, José Ignacio Ceniceros, según informa un responsable de la Cámara, quien agrega que tampoco en la institución hay ninguna norma escrita sobre la indumentaria que afecte a los diputados. En similar situación se halla el Ayuntamiento de Logroño. De hecho, el alcalde, Tomás Santos, suele acudir a actos informales vestido sin corbata. También muchos concejales jóvenes prescinden de la corbata en su actividad diaria. Como señala la concejal de medio ambiente, Concha Arribas, «depende del decoro de cada uno» a lo que añade que no por ello las medidas de sensibilización con el cambio climático son pocas. En el edificio de Rafael Moneo el aire acondicionado no debe bajar de 23 grados, advierte Arribas.
Algunas empresas también han seguido las nuevas tendencias de liberar a sus empleados de la corbata, aquel viejo signo de distinción. Acciona fue una de las pioneras, aunque cuesta seguir su ejemplo. En Caja Rioja informan de que se limitan a confiar en el criterio de sus trabajadores. Tampoco aquí hay consignas de obligado cumplimiento: tan sólo, obedecer lo regulado por la Ley de Salud Laboral, según la cual, la temperatura en un centro de trabajo debe ser de 17 grados mínima y 24 de máxima. Si se trata de trabajos duros puede oscilar entre los 15 y los 21 y en el caso de muy duros, 12 y 18 grados.
Así lo recuerda el sindicato CCOO, que anima a ser inflexible con estas normas y alerta de que el rendimiento del trabajador puede verse perjudicado tanto si las temperaturas son altas como si se excede en el uso del aire.





















