SOCIEDAD

Son hallazgos realizados en la zona del Valle del Ebro en diversos lugares de La Rioja Alta [cuya situación no ha sido desvelada para preservar su seguridad] considerados de gran interés científico porque permiten «conocer la transformación de los ecosistemas prehistóricos». Concretamente, aportan argumentos contra la cuestionable teoría de que el Valle del Ebro era una zona árida en el Terciario.
A la vista de estos restos, nos encontraríamos más bien en una zona con agua habitada al menos por aves y pequeños mamíferos, según las deducciones de expertos como el profesor Félix Pérez Lorente. «Así se demostraría -dijo- que al borde de la actual cuenca del Ebro habría zonas encharcadas por las que pululaban estos animales a pesar de que hasta ahora se suponía que era un lugar árido».
El responsable de la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja presentó ayer este descubrimiento acompañado del director del Aula Paleontológica de Cenicero, Salvador García. Junto a ellos, la consejera Aránzazu Vallejo y el director general de Cultura, Javier García Turza.
La presentación a la prensa se llevó a cabo en Bodegas Alta Río, en Cenicero; ello se debe a que las rocas en las que han aparecido los fósiles proceden de una extracción realizada para la bodega y ahora están depositadas en sus instalaciones. Se espera que su destino final sea el museo de Enciso.
Hasta entonces, estos materiales están siendo estudiados por expertos en paleontología, paleo-botánica y sedimentación de España y otros países europeos, con el fin de corroborar o descartar estas teorías iniciales. Las conclusiones serán publicadas en el futuro en revistas científicas. Pero, de momento, se puede afirmar que éstas «serían las huellas de esa época más grandes del Terciario en España».





