
Tan sólo lograron ver que el vehículo iba conducido por un hombre. La anciana pasó la noche en una habitación de la planta masculina del centro que, casualmente, había quedado libre ese día por el fallecimiento de un residente. Los hechos fueron puestos con urgencia en conocimiento del alcalde de Siero, Juan José Corrales, quien dio instrucciones a la concejala de Bienestar Social, Yoya Álvarez, para que coordinara todas las actuaciones. Desde el geriátrico -que regenta la congregación religiosa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados- se llamó también a la Policía Local de Siero, quien localizó a las dos hijas de la mujer: la autora del abandono, con quien la anciana residía en la parroquia de Valdesoto, y otra hija de la Pola con la que la madre tampoco mantiene relación.
Según informaron la concejala Álvarez y la Policía Local, la hija reconoció los hechos, pero declaró que el traslado al geriátrico había sido a petición de su madre, algo que fue desmentido por la afectada. Además, y según la versión que la anciana relató en la residencia, su hija le aseguró que había contactado el sábado por la mañana con la madre superiora para gestionar el ingreso en la residencia, y que le habían respondido que había una plaza libre.
Plaza cubiertas
La madre superiora, Sor Matilde, negó tajantemente esa afirmación, entre otros motivos, porque la residencia Nuestra Señora de Covadonga tiene cubiertas sus 120 camas disponibles desde hace muchos años, e incluso acumula una lista de espera de unas cincuenta mujeres y treinta hombres. Los hechos están ya en manos del Juzgado de Instrucción de Pola de Siero. Desde el Ayuntamiento aseguraron que estarán muy pendientes del caso.
La mujer abandonada no padece ninguna enfermedad mental e incluso tiene «muy buena presencia», según las personas que han conversado con ella.















