«En la tubería que ya tenemos, se van a insertar unas turbinas para generar la electricidad que venderemos a Iberdrola», explica José Ignacio Bea, presidente del sindicato, que aglutina a 1.200 regantes y una superficie de 1.743 hectáreas. Esta conducción desagua en el río Alhama, con lo que se realizará un uso eléctrico de las aguas sobrantes de regar.
Con la central, los regantes consiguen «asegurar el caudal del regadío -la dotación de la CHE es de 2,2 metros cúbicos por segundo- y un rendimiento bruto anual estimado en unos 200.000 euros», explica Bea. La inversión será cercana al millón de euros. Los beneficios generados por la electricidad se emplearán «en la modernización de los regadíos de la Comunidad, algunos de ellos muy antiguos y con problemas de aluminosis», matiza Bea.
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha adjudicado la obra a la Comunidad de Regantes, quien ahora está realizando modificaciones en el proyecto. Entre los trámites burocráticos también se ha tenido que realizar una modificación puntual del PGM, publicada en el BOR del 22 de mayo, para que se permita la construcción de centrales hidroeléctricas en vegas y huertas.





















