
La federación sospecha que Pepu Hernández, a quien acusa de ir por libre, ha forzado su salida del equipo nacional, y Sáez no está dispuesto a aguantar más la insubordinación del seleccionador. «La decisión va a ser mía y, aunque no sea popular, si la tengo que tomar, la tomaré. Al final, la leña va a ir hacia un sitio», sentenció ayer Sáez, antes de viajar a Tánger, donde se firmó un convenio histórico con Marruecos destinado a desarrollar el baloncesto en África, que pasó a un segundo plano ante la nueva y definitiva batalla entre presidente y seleccionador.
En muy mal momento llega la inminente despedida de Pepu. Un año y ocho meses después de lograr el mayor éxito de la historia con el oro mundial de Japón, ahora toca improvisar con los Juegos en el horizonte. La federación se debate durante estos días entre Aíto García Reneses y Luis Casimiro para sustituir a Pepu a dos semanas de anunciarse la lista para la cita olímpica (entre el 12 y el 16 de junio está prevista la convocatoria), a un mes del inicio de la concentración de la selección, y a poco más de dos meses para el debut en los Juegos Olímpicos.
José Luis Sáez insiste en que aún no dispone de un sustituto, y deberá acelerar las negociaciones, porque está decidido a prescindir ya de Pepu, aunque tenga que acarrear él con las consecuencias. El presidente siente una «sensación de fracaso», como reconoció nada más aterrizar en Tánger, por tener que echar a Pepu y no completar el recorrido Mundial-Eurobasket-Juegos, pero considera que no le queda otra salida. La gran duda reside ahora en si se decantará por el aspirante número uno, Aíto, que provoca reticencias en estrellas que estuvieron a sus órdenes en el Barça, como Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, o elegirá a un técnico de perfil bajo como Casimiro, preferido por la dirección deportiva de la FEB.
Se estaban buscando
«Voy a buscar la mejor solución para el equipo. Esta selección es un bloque sólido capacitado para competir durante muchos años. Yo siempre me he llevado bien con todo el mundo y he respetado a todos los profesionales», subrayó Sáez, lanzando un claro mensaje a Pepu y dejando claro que la ausencia del seleccionador en la reunión del lunes «ya no es una anécdota».
Presidente y técnico se estaban buscando, tras la tregua ficticia firmada el pasado 13 de mayo, y la lucha de egos, como era previsible, no ha tardado en estallar. Pepu Hernández, enfrentado con Sáez por verse obligado a cumplir innumerables compromisos publicitarios durante el Eurobasket, incluido un viaje de regreso de madrugada en el AVE, de Sevilla a Madrid, no eligió el 2 de mayo ni el momento ni la forma adecuada (durante la Final Four, a través de un comunicado), para anunciar que no seguiría tras los Juegos, y el presidente no se lo perdona.
Aunque Pepu ya comunicó vía e-mail a la FEB, «el sábado de madrugada», que no podría acudir a la reunión del lunes, porque tenía un acto en Sevilla, patrocinado por Caixa Geral, rival de Caja Madrid, que esponsoriza a la federación, el último desplante ha indignado como nunca al presidente. «Se están produciendo situaciones que no me gustan nada. Si a alguien le llama su jefe, no es para hablar del torneo de la galleta, porque la prioridad era esa. El seleccionador nos dijo que tenía un compromiso privado, pero eso no se puede anteponer a nada», insistió Sáez.
«La situación es insostenible», admiten fuentes cercanas al presidente, apesadumbrado por la convulsión generada, y con tan escaso tiempo por delante para preparar unos Juegos a los que se llegará en «condiciones muy difíciles», y no sólo por el 'caso Pepu'. También por las situaciones personales de varios internacionales, caso de Calderón y Navarro, que no podrán entrenar con España hasta que tengan equipo, de Rudy Fernández y Marc Gasol, mientras se plantean su futuro, de Garbajosa, que se puede despedir de los Juegos, o de Pau Gasol, amenazado por el cansancio tras una previsible final de la NBA, después de la serie que está librando frente a los Spurs de San Antonio.
«Lo fácil ahora sería mantener a Pepu, pero el presidente busca el bien de la selección», apuntan en la Federación. José Luis Sáez, mientras tanto, no deja de lamentarse de que «todavía no estén muchos deberes que ya deberían estar hechos», y de que Pepu Hernández no se haya dignado a hablar personalmente con él para explicarle su actitud: «Todavía no ha hablado conmigo, ni tampoco con nadie de la federación».





