
Las imágenes de la pedregosa 'Vastitas Borealis' no dicen gran cosa a ojos profanos, otro paisaje árido y reseco más del planeta rojo, pero los expertos han captado gracias a ellas posibles nuevas evidencias de la existencia de grandes masas de agua helada y 'permafrost' bajo la superficie. El suelo aparece surcado por una especie de 'retícula' poligonal, similar a la de zonas árticas y suelos congelados ('permafrost') en la Tierra. Podría deberse a los movimientos de contracción y expansión de las placas de hielo, aseguran los responsables de la misión Phoenix, compartida por la Universidad de Arizona y la NASA.
Las instantáneas, rebotadas al centro de control de la agencia espacial estadounidense en Pasadena (California) por el orbitador Mars Odyssey, son también la primera prueba de que la sonda aterrizó sin problemas y sus aparatos están a punto para la misión principal. La Phoenix cuenta con un brazo robótico de 2,35 metros de largo con el que perforará ese suelo reticulado y tomará muestras de hielo en busca de respuestas a la misma pregunta que guía todas las misiones espaciales a Marte: ¿hubo en el pasado lejano del planeta grandes masas de agua líquida? Y si fue así, como parece, ¿existió vida tal y como la conocemos en la Tierra?
Haya o no descubrimientos concluyentes, el amartizaje y las primeras fotografías suponen ya un nuevo éxito para la NASA. El júbilo y los aplausos que siguieron al anuncio del aterrizaje estaban plenamente justificado.















