
Logroño también se hizo eco del denominado Día del Orgullo Friki. Sin pretensiones. Sin rollos raros. El Biribay Jazz Club abría sus puertas a la iniciativa popular en reivindicación del «derecho a ser friki de cualquiera». Sin alardes. Sin especial singularidad.
Organizado por «un grupo de amiguetes» con la simple y llana idea de «pasar una tarde de domingo un poco distinta», 'Phaloway' y los suyos abrían el telón con una serie de juegos de mesa, «que no son exactamente los más frikis que se pueden esperar en un día como este».
Proyección de cortos, campeonato de Pong, el primer videojuego de la historia -«el de las dos rayitas y la pelotita», aclara 'Phaloway-, y un 'Frikial Pursuit' por equipos -verdadero plato fuerte de la jornada-, completaron una tarde de frikismo 'de andar por casa'.
«Nuestra única intención es pasárnoslo bien», reiteran los primeros participantes. «No queremos ser abanderados de nada, ni mucho menos», sentencia 'Phaloway' mientras invita a un grupo de jóvenes a sentarse a la mesa e iniciar un 'Risk'. «Todos somos un poco frikis», reflexiona mientras despliega el tablero.















