
«En los días más oscuros, cuando todas las encuestas y todos los expertos nos descartaban, yo venía a Iowa y veía que aquí estaba ocurriendo algo que el resto del mundo no comprendía», evocó el candidato. «(...) Gracias a que salisteis en una fría noche de enero a defender el cambio en números récords que este país no había visto nunca, otros más lo hicieron, y después unos miles y entonces unos millones».
No era sólo la nostalgia lo que había llevado a Obama de vuelta a ese estado rural, de abrumadora mayoría blanca, que votó por él cuando todavía no era «lo suficientemente negro» como para convencer a sus hermanos de color.
Primarias acabadas
De pie, con el capitolio dorado a sus espaldas, flanqueado por una enorme bandera y rodeado de 7.500 seguidores, en una ciudad donde se le conoce por su nombre de pila, Obama estaba dando el primer discurso de su campaña a la presidencia de EE. UU. Para él y quienes le rodean, las primarias se han acabado. Las dos siguientes contiendas en tres estados -Puerto Rico el 1 de junio, Montana y Dakota del Sur el 3- son puro trámite.
Aplicándose la lección, el martes se marcó una loa a Clinton que cayó como sal en la herida de la ex primera dama despechada. «Hemos tenido nuestros desacuerdos durante esta campaña, pero todos admiramos su valor, su compromiso y su perseverancia», entonó. «Y no importa cómo acaben estas primarias, la senadora Clinton ha resquebrajado mitos, roto barreras y cambiado el Estados Unidos en el que mis hijas y las vuestras se harán mayores».
Seguir luchando
Clinton acababa de apuntarse esa noche otra victoria rotunda en Kentucky, donde ganó por 35 puntos a Obama, en comparación a los 16 que éste le sacó en Oregón. «¿Música para mis oídos!», se congratuló la senadora, que prometió seguir luchando «codo con codo» por la nominación y a no rendirse «jamás».
La diferencia de ambas primarias revelaba una vez más la debilidad de Obama en la América profunda, más allá del color de piel. En Kentucky, casi la mitad de la población vive en áreas rurales, mientras que en Oregón ocho de cada diez reside en núcleos urbanos. Por eso era tan importan el simbolismo de Iowa como telón de fondo.
Con el 'espíritu de Iowa' por testigo desmontó también la acusación de un eslogan vacío. Al definir la esperanza como «unas leyes de impuestos que recompensen el trabajo en lugar de la riqueza», «una política energética que no confíe en hacerse amigos de la familia real saudí para luego suplicarles petróleo», o «acabar la guerra contra Al Qaida en Afganistán», estaba enumerando el ideario de los republicanos, a los que ha comenzado a cortejar de cara a las generales.











