Sea como fuere, al Caja Rioja le tocaba luchar y demostrar que estaba ahí. El partido empezó como suele ocurrir en los primeros choques de un play off: mal. Los dos equipos tenían más miedo que ánimo, todas las muñecas se encogían y había más tensión que baloncesto. El primer cuarto pasó en un suspiro sin calidad, y ambos equipos mostraban unos porcentajes bajísimos. Llegó el segundo cuarto, y el Caja subió su nivel defensivo. Le fue suficiente como para irse cinco o seis puntitos arriba, pero no más: no funcionaba el tiro exterior, y el Caja se mantenía delante sólo porque al Cáceres le funcionaba aún peor.
Tercero demoledor
Estaba claro que la cosa no podía seguir así: los dos conjuntos han demostrado a lo largo de la liga demasiado baloncesto como para que ninguno de ellos lo sacara a pasear durante un largo partido. Llegó el tercer cuarto, y quien sacó lo que tenía dentro fue Cáceres. Entre un grandísimo Harper Williams -ayer anotó, asistió, robó, intimidó- y Panadero, dos ex ACB, se llevaron el marcador muy lejos a base de triples y tiros de 5 metros. Y mientras, el Clavijo veía cerrado el camino hacia el aro, con Johnson agobiado por una defensa muy cerrada y los tiradores exteriores en su infierno particular de fallos.
Así, para cuando quiso darse cuenta, el Clavijo estaba viendo el partido desde una distancia de 13 puntos. Y ya sólo quedaban 10 minutos.
No fueron malos minutos. El Clavijo se tiró de cabeza a por la heroicidad, y Mediano y Wells lideraron el intento de remontada. Se entró al último minuto 9 abajo, pero a falta de 10 segundos la cosa era 75-79 y dos tiros libres para Carreto. Falló uno, y los cacereños metieron los suyos.
Ahora toca remar contra corriente, un paso por detrás.






