
El sistema fue aplicado ayer por primera vez en La Rioja, con un resultado «satisfactorio», lo que permitirá dar de alta al paciente intervenido «mañana -por hoy-», según el urólogo Jesús Fernández Rosáenz, que realizó la operación. Fernández Rosáenz destacó que el láser representa un «avance notable» en el tratamiento de la hiperplasia benigna, ya que «el enfermo no precisa de transfusiones sanguíneas, se reducen los días de estancia hospitalaria y, sobre todo, disminuyen dos de los problemas más importantes que derivan de la cirugía tradicional: la incontinencia y la impotencia postoperatoria».
El centro larderano cuenta con una versión avanzada, la HPS, del láser verde KTP que cuenta con una potencia de 120 watios. Sólo 30 instituciones sanitarias disponen de este sistema en España.
La técnica consiste en la introducción de un fistoescopio por la uretra que posibilita que la fibra vaya destruyendo el tejido obstructivo hasta crear un nuevo canal que permita una micción adecuada. La intervención requiere de anestesia regional y puede durar entre 45 minutos y una hora y media, en función del tamaño que haya adquirido la próstata y del tejido obstructivo existente.
Rápida recuperación
El láser verde puede utilizarse en cualquier caso de hiperplasia, incluso en próstatas «relativamente grandes». El paciente se traslada a su domicilio en un máximo de 24 horas, sin tener que portar una sonda, ya que ésta se retira entre las 16 y las 24 horas siguientes a la intervención.
El doctor Fernández Rosáenz explicó que esta técnica está especialmente recomendada para pacientes «con complejidades de sangrado o que puedan sufrir riesgos con la cirugía tradicional».
La hiperplasia benigna cursa con una disminución de la fuerza del chorro, chorro intermitente, esfuerzo miccional, aumento de la frecuencia miccional diurna y nocturna con urgencia o incontinencia. El 25% de los hombres de más de 50 años comienza a percibir síntomas. El porcentaje se eleva al 50% entre los 60 y 80 años y un 80% de los octogenarios sufren la patología. Por lo tanto, esta vía representa una revolución de la que se beneficiarán muchos riojanos.












