
En el seno del club hay calma. Tranquilidad mezclada con decepción. No esperaba el descenso, como nadie, pero al final ni el cambio de preparador ni las modificaciones experimentadas en la plantilla en enero han sido suficientes para eludir el descenso.
La situación generada afecta también en el Ayuntamiento de Logroño. Así lo admitía Ángel Varea la semana pasada, que no ocultaba que la situación futbolística cambiaría con un único club en Segunda División B. La cuestión es cómo varía y si el Club Deportivo Logroñés estará en condiciones de afrontar esta alteración. El propio Varea admitía también que en los últimos meses se había estado trabajando en la posibilidad de que los dos clubes llegasen a un acuerdo e incluso, en caso de descenso, de una filialidad. Por tanto, tiempo al tiempo.
De momento, el conjunto que ha dirigido Rafa Sáez quedará limpio. Sólo un jugador tiene contrato en vigor para la próxima campaña, Tornero, aunque es complicado que siga con el equipo en Tercera División. El resto finaliza su relación el 30 de junio y pondrán fin a su experiencia. Desde el entrenador hasta el último futbolista.
Así, el equipo que arranque la temporada el próximo 1 de julio, si la comienza, será totalmente diferente al actual y con unas pretensiones mucho más modestas. Sí que se puede decir que con ese descenso dirá adiós a Las Gaunas, que quedará como coto particular del CD Logroñés.





