
Los expertos aseguran que en los casos de alergia aguda, especialmente en aquellos en los que se produce rinitis y problemas respiratorios, el paciente puede sufrir estrés, inadaptación social, irritabilidad y un descenso en el rendimiento laboral.
Las encuestas para el estudio se realizaron tanto en otoño como en primavera, para evitar resultados sesgados, y en ellas participaron niños y adultos que acudían por primera vez a la consulta del alergólogo.
La mayoría de ellos (40%) acudía al médico debido a una fuerte rinitis y conjuntivitis; el 21,5% sufría alergia por medicamento; el 15% tenía asma y presión en el pecho, seguido por la urticaria cutánea (12,8%); alergia por alimento (8,1%); dermatitis de contacto (6,4%); dermatitis atópica (2,1%), más común en la infancia; y por picadura de insecto (2,1%). Por cierto, que esta última no se presenta en todas las comunidades autónomas, aunque, además de en La Rioja, sí tiene prevalencia en Galicia (4%), Extremadura (3,8%), Navarra (2,8%) y León (2,5%).
Corta lista de espera
Sin embargo, a pesar de ser los síntomas más comunes y que más problemas acarrean, los pacientes con rinitis, conjuntivitis y asma son los que más tarde acuden al médico, quizás porque sus síntomas pueden confundirse fácilmente con un fuerte catarro. En este sentido, el 69% de los pacientes acuden a la consulta del alergólogo tras haber sufrido varios episodios alérgicos o por la persistencia de los síntomas y sólo el 31% lo hace tras el primer episodio.
La buena noticia es que la lista de espera para la consulta de alergología en La Rioja es la más baja de toda España, con sólo 18 días desde que se concierta la cita, en contraste con los 232 días de las Islas Canarias.
Resulta también significativo que el 65% de las alergias surge en entornos urbanos mientras que sólo el 35% se da en entornos rurales. Detrás de este dato puede estar la polución medioambiental que abunda en las ciudades. Según indican los expertos, las partículas emitidas por los motores diesel envuelven los granos de polen alterando su poder alergénico y desencadenando inflamación, irritación y aumento de la permeabilidad de la mucosa respiratoria.
La investigación también confirma que los alérgicos al polen sufren más alergias alimentarias y los alérgicos a los ácaros más alergias a los mariscos porque hay proteínas que son comunes en pólenes y frutas y otras aparecen tanto en ácaros como en crustáceos.











