- ¿Cuáles son los síntomas más habituales de la alergia?
- Pueden ser muy variados, desde un moqueo constante asociado al picor y enrojecimiento de los ojos, que es el más habitual, hasta eccemas cutáneos, abones, tos o problemas respiratorios como el asma.
- ¿Es cierto que cada vez hay más alérgicos?
- Sí, es cierto que cada vez el porcentaje de alérgicos es más amplio. Existe una predisposición genética a sufrir esta enfermedad, pero parece que este aumento tiene que ver con la polución medioambiental: por un lado, altera al poder del alérgeno y, por otro, altera la respuesta del sistema inmunológico, que es más exagerada. Por eso hay más alergias en los núcleos urbanos que en los rurales. Entre la población inmigrante, se debe a que no están acostumbrados a los pólenes de la zona.
- ¿Una cuarta parte de la población es alérgica?
- Sí, pero no hay que alarmarse. Puedes ser alérgico, con unos niveles muy bajos de reacción y que la enfermedad no limite tu vida. Muchos casos ni siquiera se diagnostican. Lo que sí hay que evitar es que los pacientes con problemas respiratorios, que son los más graves, acudan tan tarde al médico. Las alergias a medicamentos y a picaduras de insectos están mucho mejor controladas que las que provocan asma.
- ¿A qué se debe esta situación?
- El paciente piensa que el problema puede ser otro o que sufre un fuerte constipado.
- ¿Cómo evolucionan las alergias a lo largo de la vida?
- En los primeros años, desde que se manifiestan, aumenta la intensidad de los episodios. A un cierto nivel se estabiliza y luego, con altibajos, va disminuyendo poco a poco.











