Fue una jornada tenística para conservar en DVD como oro en paño. Cada plano ofrecido por televisión constituyó una buena parte de lo que son los golpes perfectos en este deporte. El partido lo cerró Djokovic haciéndose el harakiri con una dejada impresa. El serbio había cortado antes hasta cuatro bolas de victoria. Llegó esa quinta oportunidad y el balcánico se empeñó en intentar otra bola cortísima que le costó la derrota.
Si Federer causó una gran impresión en su duelo con Seppi, el partidazo lo hicieron Nadal y Djokovic, que se jugaban la segunda posición en el ranking ATP. Uno y otro desarrollaron un tenis de ataque sin reservas. El serbio subió hasta 45 veces a la red. Nadal reservó sus acciones para el fondo de su propia pista. El encuentro se desarrolló en medio de una sucesión de golpes largos y colocados, cruzados, a las esquinas.
Nadal anduvo muy certero en el primer set, aunque le costó lo suyo plasmar el 7-5. Después llegó la reacción de un Djokovic inspirado en sus movimientos de raqueta. Tras la igualada a un set llegó el definitivo. Nadal se escapó en el juego positivo hasta coronar un triunfo que le permite seguir los pasos de Federer.





