Estas nuevas cifras coinciden con una nueva intensificación de la presión internacional para que el hermético régimen militar permita la entrada de ayuda foránea a gran escala. Las organizaciones de asistencia creen que hay 2,5 millones de supervivientes que necesitan urgentemente comida, agua, refugio y cuidados médicos, y advirtieron que el número de víctimas aumentará si todo eso no llega inmediatamente.
Las fuertes lluvias que cayeron ayer castigaron aún más a la región del delta de Irrawaddy, la más afectada por el ciclón, en el sur de uno de los países más pobres y aislados del mundo, cerrado ahora a periodistas y extranjeros.
Para evitar una «segunda catástrofe», Naciones Unidas quiere recoger más fondos para preparar la reconstrucción de la zona.












