
La noticia ha conmocionado a los agentes destinados en la capital riojabajeña, donde las heridas causadas por ETA siguen abiertas. La banda terrorista ha vuelto a reaparecer y en la mente de la plantilla persisten los dramáticos momentos del pasado Viernes Santo, en el que los etarras quisieron atentar contra la Casa Cuartel de Calahorra. Setenta kilos de explosivos causaron multitud de daños.
Pese al mazazo moral que les ha causado el asesinato «tenemos que sacar fuerzas para seguir trabajando». Afortunadamente, el coche-bomba que estalló junto al acuartelamiento calagurritano no causó víctimas mortales. Sin embargo y tras las consecuencias de la última explosión, planea el temor de lo que pudiera haber ocurrido si el artefacto se hubiese colocado en las instalaciones del cuartel que se construye en la zona de Viacampo. «Entonces no habrían avisado», dice un agente. «Aquí sí lo hicieron porque está situado dentro de la ciudad y rodeado de bloques de viviendas».
Aún así, en el destacamento la vida sigue. Ahora se están reparando los destrozos que produjo la deflagración y que costarán unos 300.000 euros. La mayor parte de los daños se registraron en pabellones destinados a viviendas y a las familias de los guardias no les queda más remedio que afrontar como pueden el miedo. Y más, después de este último atentado contra el cuerpo de la Benemérita.
Entre los vecinos, la solidaridad y el agradecimiento a los cuerpos de seguridad siguen estando muy vivos. Se lamentan por la tragedia en Álava y rezan por una rápida detención de los dos integrantes del comando Vizcaya; los mismos que hace apenas dos meses sembraron el terror en la calle General Gallarza: los mismos que dejaron a numerosas familias sin casa, reventaron negocios y a los que «nunca vamos a poder perdonar lo que nos han hecho», sostiene uno de los afectados.
«Son unas alimañas»
El alcalde de Calahorra, Javier Pagola, se mostraba ayer dolido por el nuevo golpe de ETA. «Me enteré de la noticia en el Senado y me vinieron a la cabeza todas las imágenes del atentado en Calahorra», recordaba en los porches del Ayuntamiento, tras la concentración convocada por la Federación Riojana de Municipios. «Que los autores sean las mismas personas que pusieron aquí la bomba es indignante porque demuestran que son unas alimañas», sentenció el primer edil. «Por ello, pido a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad que trabajen las 24 horas y todos los días del año para que puedan detenerlos y caiga sobre ellos el peso de la justicia», añadió.
Pagola llamó también a la «colaboración ciudadana» para ayudar a su captura.











