La carrera del Euribor -que en realidad se elabora sobre la media de los tipos de interés al que cada día se prestan el dinero los bancos de la zona euro- parece imparable. Tras las ligerísimas caídas mensuales de enero y febrero -que resultaron un espejismo-, el indicador recobró toda la fuerza que mostrara ya hace más de un año y medio. La subida es constante y ningún analista se atreve a pronosticar moderación alguna mientras los indicadores macroeconómicos se mantengan.
Si habla Trichet, sube
Y es que el Euribor funciona como un 'anticipador' de lo que los mercados creen que hará BCE. La institución dirigida por Jean-Claude Trichet permanece enrocada en la lucha contra la inflación y no tiene visos de recortar los tipos de interés oficiales (hoy en el 4%). Últimamente, cada vez que Trichet habla -la última, la semana pasada- el Euribor sube como la espuma.
El BCE hizo hincapié ayer en que la tasa de inflación de los países que comparten el euro «va a permanecer elevada durante un periodo de tiempo prolongado».





