
- ¿Por qué en tus canciones Logroño parece un refugio y a la vez una cárcel?
- Son sentimientos encontrados: el lugar en el que quieres estar y que no puedes abandonar. Es como ni contigo ni sin ti, aunque también me refiero a que vivimos en sociedad y la sociedad está por encima de cada uno de nosotros. Cuanta más seguridad, más control sobre nosotros.
- ¿Por qué tus discos contienen las colaboraciones que nunca se esperarían en un disco de rap, como en esta ocasión la de Chimbo Llanos (The Starlites) o Rober (ex Silencio Absoluto)?
- No lo sé, Ochoa y yo queríamos hacer un disco muy melódico y fuimos pensando en lo que cada canción nos pedía. Todos los colaboradores son músicos a los que admiro y me parecen buenísimos y estoy muy agradecido de que se hayan prestado a colaborar con tantas facilidades.
- Y hasta heavys, como tu hermano Diego Cabezón al bajo y Melkiades a la guitarra.
- El rock, en general, siempre ha sido una de nuestras pasiones. A mí me viene de familia.
- Las canciones, esta vez, son menos agresivas y más desencantadas. ¿Es este un trabajo de madurez?
- Ni idea. Eso debería juzgarlo quien lo escuche. Por suerte, sí es el que más me llena y el que más me gusta, aunque estoy orgulloso de todos.
- Siguen las continuas referencias a la barriada, el gueto obrero de Logroño. Cara y cruz, por un lado es la marca de distinción de tu estilo pero, ¿no es hora ya de cambiar el registro?
- Soy un tipo normal. Nunca he sido el chico malo o el duro, sólo creo que haber nacido en un barrio obrero tiene unas señas propias que pueden marcar tu forma de ser y de vivir. En este disco quería concretar todas estas ideas y reflejar la vida normal de cualquier persona que provenga de un sitio así, quería hacerlo de una manera definitiva. A partir de ahí es cuando nos planteamos un cambio y ya estamos preparando algo diferente, aunque, lógicamente, no será opuesto a esto.
- También hay romanticismo en algunas canciones. En tus primeras maquetas el amor era un motivo desgarrador y vengativo. ¿Qué ha cambiado?
- Creo que siempre ha habido romanticismo en mis canciones, quizás el cambio es que vas creciendo y vas quemando etapas. Algunas cosas te alegras de que ya hayan pasado y otras las echas de menos.
- Los temas, además, son más lentos que en otras ocasiones en que rozabas el rap-punk o el hardcore. ¿Por qué se calma la cosa?
- Por la misma razón y porque cada trabajo refleja el estado de ánimo en el que se realiza. Hace unos años estaba cabreado y hoy quizás aburrido por la rutina. Ochoa buscaba también más musicalidad en los temas, ha coincidido todo.











