
Está dirigida por Pablo Trapero, cineasta de quien se han visto en España sus dos anteriores trabajos, Mundo grúa y El bonaerense, y la protagonizan Martina Gusman, la esposa del director, y la cantante Elli Medeiros. La trama sigue a una joven acusada del asesinato del hombre con el que convivía y que la ha dejado embarazada. Este hombre se había llevado a un novio que resulta herido en la trifulca. Con versiones contradictorias entre la mujer y el hombre herido, la joven será encarcelada en espera de juicio. En la cárcel dará a luz y convivirá con otras presas que viven en la prisión con sus hijos pequeños. Meses después, cuando la madre de la protagonista regresa de Francia, y con la ayuda de un abogado, arrebata el niño a la joven encarcelada, a lo que ella se opondrá.
Leonera es realista, dura y terrible, a la que un final acomodaticio quita parte de su fuerza. Merece la pena destacar el trabajo de Martina Gusman. Trabajo arriesgado y muy valiente que deberá ser tenido en cuenta.
La segunda película en competición de ayer, la israelí Vals con Bachir, inaugura un nuevo género: el documental de animación. Escrita, dirigida y producida por Ari Folman, recoge una matanza ocurrida en la guerra entre Israel y el ejército libanés en los 80. Folman, que vivió aquellos hechos, ha grabado los testimonios de los participantes en la masacre y sobre estas voces ha construido una película de animación, convirtiendo en dibujos animados los personajes que viven los hechos narrados.
La segunda película de animación, presentada fuera de competición, fue Kung Fu Panda, de los creadores de Shrek,, una película familiar destinada a batir récords de taquilla. Es el primer desembarco de Hollywood en la Croisette y para apoyar el filme han acudido al certamen los nombres que han puesto las voces a los personajes: Angelina Jolie, Dustin Hoffman y Jack Black, que acompañaron a sus directores, Mark Osborne y John Stevenson.





















