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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 octubre 2008

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Un austriaco mata a hachazos a su familia después de arruinarse en bolsa
Desesperado, intentó quitarse la vida tras los asesinatos de su mujer, su hija, sus padres y su suegro y antes de entregarse a la policía en Viena

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Un austriaco de 39 años, presa de la desesperación, mató a hachazos a toda su familia para evitar que pasasen vergüenza al saber que se había arruinado en la bolsa. La orgía de sangre fue cometida en menos de 12 horas, tiempo en el que el nuevo 'monstruo' de Austria acabó con la vida de su esposa, su hija de siete años, sus padres y su suegro.

La matanza comenzó, según la Policía, a las 7.30 horas del martes pasado, cuando el hombre mató a su esposa y a su hija en su vivienda, ubicada en un barrio residencial de Viena. A las 13.00 horas, el asesino llegó a la casa de sus padres en la localidad de Ansfelden, en Alta Austria.

En la planta baja, el hombre, siempre armado con un hacha, mató a su madre, de 69 años, y a su padre lo asesinó mientras dormía en un sofá del salón. A las 19.00 horas de ese mismo día, el asesino llegó hasta la casa de su suegro, ubicada en Linz. Cuando el hombre, de 80 años, abrió la puerta, su yerno le destrozó la cabeza con el hacha.

Después de viajar sin rumbo por los alrededores, el hombre decidió regresar a Viena y en la madrugada del miércoles, entró en la comisaría de Policía de un barrio cercano a su vivienda y les dijo a los agentes de turno: «En mi piso yacen mi mujer y mi hija muertas».

«El hombre llegó a la comisaría con sus ropas cubiertas de sangre y en estado de confusión», dijo un portavoz de la Policía cuando reveló a la prensa local algunos detalles del crimen que horrorizó a la población austriaca, que todavía tiene fresco en la memoria el drama incestuoso de Amstetten -el padre que encerró durante 24 años a su hija Elisabeth, a la que violó reiteradamente y con la que tuvo siete hijos-, descubierto por casualidad a finales del pasado mes de abril.

Según la Policía, el hombre declaró que estaba arruinado después de haber perdido una importante suma de dinero especulando en la bolsa y que había matado a su familia para «ahorrarles la humillación». El dinero, aparentemente, se lo habían prestado sus padres y su suegro.

Cuerpos mutilados

Los agentes que inspeccionaron su vivienda descubrieron los cuerpos mutilados de su esposa y su hija. La mujer yacía en la tina del baño casi ahogada en su propia sangre, mientras que el cuerpo de la pequeña fue encontrado en el interior de un armario cubierto por una sábana.

En su breve confesión, el hombre admitió que había asesinado a su hija porque la niña había sido testigo de la masacre de su madre. También admitió que había intentado suicidarse después de matar a su suegro, pero falló en su intento de ahorcarse.

«Los ataques fueron extremadamente brutales y él siempre intentó destruir la cabeza de sus victimas», dijo Alois Lissi, jefe de la Policía de Linz. «Encontramos varias cartas muy confusas en donde él intenta explicar y disculparse de sus asesinatos», añadió el oficial de Policía, quien añadió que el criminal también confesó que había comprado el hacha para matar a su familia. El arma fue encontrada en el asiento trasero de su automóvil.
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