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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 julio 2008

España

ESPAÑA
Zapatero y Rajoy dan el pésame a la viuda en la capilla ardiente
El líder del PP esperó varios minutos en la calle a que el jefe del Gobierno y el 'lehendakari', que coincidieron ante el féretro, salieran para entrar él al edificio
15.05.08 -

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente del PP, Mariano Rajoy visitaron ayer a lo largo de la tarde la capilla ardiente del guardia civil, que quedó instalada en la sede de la subdelegación del Gobierno en Vitoria.

Los restos mortales del agente llegaron a la capilla ardiente minutos antes de las cinco de la tarde. El féretro fue introducido a hombros por agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil al interior del edificio, donde le esperaba su viuda y familiares del agente asesinado, arropados por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba y por mandos policiales y militares.

El presidente del Gobierno, que llegó acompañado del presidente del Senado, Javier Rojo, dio ánimos a los guardias civiles heridos en el atentado, a los que vio «con mucha entereza», según informaron fuentes del Gobierno.

El jefe del Ejecutivo y el 'lehendakari' Juan José Ibarretxe coincidieron durante unos minutos en la capilla ardiente del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón. Los jefes de los gabinetes central y autonómico, que estuvieron entorno a 20 minutos juntos ante el féretro, se saludaron de manera protocolaria y no mantuvieron conversación alguna.

Rodríguez Zapatero, que minutos después partió de viaje oficial hacia Brasil, llegó a las 18.00 horas a la capilla ardiente, después de visitar a los funcionarios heridos en los hospitales de Txagorritxu y Santiago de la capital alavesa.

El presidente, que presentó su pésame a la viuda y familiares de Piñuel, impuso al agente asesinado la cruz de oro del mérito de la Guardia Civil a título póstumo. Rodríguez Zapatero depositó la condecoración sobre el féretro cubierto por la bandera española y tocado con un tricornio y custodiado por agentes del instituto armado, del Cuerpo Nacional de Policía, de la Ertzaintza y agentes municipales de la capital alavesa.

En la sencilla ceremonia, además de los dos presidentes, estuvieron presentes el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; el secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, y el mando único, Francisco Velázquez.

La cúpula de Interior había recibido momentos ante la llegada del cortejo fúnebre. El presidente abandonó, entre aplausos de las decenas de curiosos que aguardaban en las aceras de la calle Olaguibel, la Subdelegación del Gobierno a las 18.20 horas. Pérez Rubalcaba, visiblemente cansado, le despidió.

Sólo tres minutos después, el 'lehendakari' vasco se marchó del lugar, acompañado del líder del PNV, Iñigo Urkullu y otros responsables del partido y del Ejecutivo vasco.

Ni Rodríguez Zapatero ni el 'lehendakari' coincidieron con Mariano Rajoy, cuya comitiva esperó durante unos minutos en la calle a que salieran los dos presidentes para entrar en el edificio oficial.

El líder del Partido Popular, que también visitó a los heridos, llegó acompañado de la presidenta del PP de Euskadi, María San Gil; de la portavoz en el Congreso de los Diputados, Soraya Saénz de Santamaría, y de otros destacados populares vascos como Antonio Basagoiti o Leopoldo Barrera, entre otros.

Esta es la primera vez en que Mariano Rajoy coincide con la presidenta del PP en el País Vasco desde que San Gil abriera un nuevo frente en la crisis de su partido al anunciar, el pasado domingo, que abandonaba la ponencia política del XVI Congreso por diferencias de criterio «fundamentales».

Ya avanzada la tarde, la capilla ardiente quedó abierta para el público en general. El funeral por Piñuel se celebrará este jueves a las 10.30 horas en la Catedral Nueva de Vitoria. Entre otras personalidades acudirán la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Posteriormente, sus restos serán trasladados a Málaga, ciudad de adopción del policía, para su sepultura.

La hija de Carrasco

También acudió para dar el pésame a los familiares del agente, Sandra Carrasco, la hija de Isaias Carrasco, ex concejal en el Ayuntamiento de Mondragón (Guipúzcoa), asesinado por ETA.

El cadáver de Juan Manuel Piñuel permaneció escoltado por miembros de la Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza y policía local.

El féretro estaba cubierto con la bandera de España y el tricornio. Tras el féretro se instaló un crucifijo y el pendón de la guardia civil, y las banderas de Álava, Euskadi y España y varias coronas de flores, entre ellas las enviadas por el Senado, la delegación del Gobierno y el Foro Ermua.
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