En una comparecencia ante los medios, Rubalcaba señaló que se trata del tercer atentado cometido contra una casa cuartel después de la ruptura del alto el fuego, y que Juan Manuel Piñuel es el tercer guardia civil que pierde la vida en manos de ETA.
Según destacó, se trata de «un atentado más cometido por criminales», en este caso, de ETA, una acción terrorista «especialmente dolorosa y malvada porque han puesto un coche bomba cargado con una carga sustantiva de explosivo» en un casa cuartel en la que estaban durmiendo un total de 29 personas, entre ellos cinco niños -alguno de meses- y una joven de 18 años.
Tras preguntarse si «habrá alguien tan mal nacido que pueda justificar» este atentado, dijo que considera que no y, señaló que, por ello, cree que ETA «ha dado un paso más, si le quedaba alguno por dar, para distanciarse de cualquier persona de buena voluntad con este horroroso y malvado atentado», por su carácter «indiscriminado» y por los niños que podía haber matado. «Ha fracasado en su atentado porque pensaba en producir una masacre, aunque no ha fracasado del todo, porque ha matado a una persona inocente que cumplía su trabajo», añadió.
Rubalcaba apuntó que el modus operandi era el utilizado contra la casa cuartel de Durango el pasado verano. Precisó que los heridos «están fuertes de ánimo», y aseveró que, si la pretensión de ETA es «amedrentarnos y asustarnos», conseguirán lo contrario porque hoy tienen «un aliciente más para perseguir a los asesinos, en este caso, de Juan Manuel», que es el de comunicar «un día, más pronto que tarde», a su esposa e hijo que el asesino o asesinos han sido detenidos, pasarán a disposición judicial y serán condenados.
El ministro, junto con el secretario del Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y el director general de la Policía y Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, con el consejero del Interior, Javier Balza, en el que han acordado «reforzar» la coordinación y trabajar «más intensamente, si cabe», de lo que ya lo hacen «para perseguir a los autores de este atentado que, probablemente, aunque es una suposición, estén detrás de una buena parte de los atentados que en los últimos meses se han cometido en el País Vasco y en Logroño». Respecto a los heridos, recordó que los médicos les han tranquilizado sobre su estado físico, pero «hay que ser prudentes». Tras mostrarles su solidaridad a ellos y a sus familiares, que por la mañana viajaron a Vitoria, expresó su apoyo a quienes hoy «han visto su hogar atacado, los guardias civiles y sus familias que vivían en Legutiano y, en general, con la Guardia Civil, que ha sufrido el tercer atentado, tras la ruptura por parte de ETA del alto el fuego», dijo.





