
A raíz de la espantada de la dirigente del País Vasco se han decantado de manera espontánea dos líneas de pensamiento en el seno del partido opositor, a favor y en contra de sus planteamientos sobre los nacionalismos, la lucha antiterrorista y la idea de España. El sector aznarista es claramente partidario de todas y cada una de las afirmaciones que San Gil ha logrado introducir en la ponencia base del Congreso. En esta línea se enmarcan los dirigentes considerados del ala más dura del partido, como Ángel Acebes, Jaime Mayor, Esperanza Aguirre y el propio Aznar, o el que fuera su secretario general, Francisco Álvarez Cascos.
En el otro extremo se sitúa un grupo heterogéneo de dirigentes de generaciones más jóvenes aunque también muchos veteranos pero firmes partidarios de un cambio de discurso del PP como método para volver a ganar elecciones. En este sector figuran partidarios de Rajoy y otros que no lo son tanto. En realidad, son mayoría los que piensan, en un ala y otra, que Rajoy no es el líder capaz de devolver el poder al PP y creen que no llegará a las elecciones del 2012. «Tiene la vitola de perdedor y eso es ya casi insuperable», argumenta un dirigente territorial de larga trayectoria. «Pero en este congreso no se discute el liderazgo sino el proyecto», añade y pide un cierre de filas para evitar daños irreparables a la organización. Como él, otros populares de peso reconocen que el órdago que lanzó la dirigente vasca al desmarcarse de la ponencia política, a pesar de que logró incluir todos sus textos, y condicionar su candidatura para la reelección en el congreso regional «ha hecho mucho daño a Rajoy porque lo que ha hecho en la rueda de prensa no es de recibo».
Más allá de las adhesiones personales, el afecto y respeto que todos sienten por San Gil -«es un referente moral», no se cansan de decir-, quienes apuestan por la renovación del discurso creen que la dirigente tomó sus propias decisiones pero sospechan que en su ánimo pesó el respaldo moral de los aznaristas del ala más dura que suscriben sus planteamientos de fondo.
El apoyo de la concejala Ana Botella y otros aznaristas renombrados, que salieron inmediata y públicamente en defensa de los axiomas de San Gil confirman estas interpretaciones, según algunas fuentes consultadas en las filas de quienes respaldan a Rajoy. «Todos estos no se mueven si el bigotes (por Aznar) no dice nada, María no se atreve si no se lo dice Jaime, y Jaime no hace nada sin contar con el bigotes», analiza, en tono coloquial, un muy antiguo compañero de todos los aludidos. Sin embargo, este planteamiento es rotundamente desmentido por fuentes cercanas al presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, quienes afirman que él se limitó a prestar su «apoyo y cariño a María, como ha hecho siempre». En el entorno del ex jefe del Ejecutivo niegan también toda intervención de Aznar detrás de cualquier maniobra en contra de Rajoy. Estas fuentes culpan incluso a los marianistas de haber sembrado dudas sobre la autonomía de criterio y personalidad de la presidenta vasca presentándola «como una marioneta», y a ello atribuyen su reacción de este martes. «Cree que van a por ella y no se fía», apuntan estas fuentes.
Lo que concita más coincidencia en el PP es la convicción general de que el líder del partido ha manejado con torpeza el conflicto y es culpable de haber dejado en manos de subalternos, como el secretario José María Lasalle, la resolución de la polémica. Muchos recuerdan que el presidente es el responsable de la ponencia política y quien debe liderarla, al tiempo que acusan a Rajoy de haberse desentendido del texto fundamental del congreso.
«Al final, todo ha sido un asunto de mala gestión de recursos humanos», apunta un parlamentario. «María ha sido maltratada», alega un dirigente del PP del País Vasco que considera que la presidenta regional «ha dejado la puerta abierta» a la reconciliación con su jefe de filas si éste logra recuperar su confianza antes del congreso regional. «Ella ha demostrado que su comportamiento obedece a una cuestión de principios y que es Mariano quien debe decidir si forma o no parte de su equipo», añade.
Rajoy y San Gil intentan acercar posiciones
El líder del PP, Mariano Rajoy, y la presidenta del PP del País Vasco, María San Gil , se reunieron ayer durante hora y media en un hotel de la capital alavesa para tratar de acercar sus posiciones, según informaron fuentes del partido. La reunión se produjo después de que ambos acudieran juntos a las 18.30 horas a visitar la capilla ardiente del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón.
En una cita imprevista, tras salir de la capilla ardiente, Mariano Rajoy, María San Gil y una veintena de miembros del PP se reunieron en un hotel de la capital alavesa durante hora y media. La cita terminó a las 21.45 horas y a la misma acudió la plana mayor del PP vasco, como el secretario general Carmelo Barrio o el presidente del PP alavés y portavoz adjunto en el Congreso, Alfonso Alonso.





