
Del pormenorizado estudio se extrae la conclusión de que la mayoría de estos países acepta el uso de embriones sobrantes, con la excepción de Austria (4.4 puntos) y Japón (4.6) en una escala de 0 a 10, donde el primer número significa que se está en completo desacuerdo y el segundo que se está de completo acuerdo. España se sitúa en los primeros lugares (6.1), sólo superada por Dinamarca (6.8), Suecia (6.7), República Checa (6.5) y Holanda (6.-3).
La aceptación del uso de embriones creados para investigar es menor en todos los países, donde el valor medio oscila entre los 4 y 5 puntos, y sólo obtiene un apoyo claro entre los ciudadanos de la República Checa (6.2). Los ciudadanos de España, Italia, Reino Unido y Polonia expresan una aprobación tenue, mientras que en los restantes diez países se colocan en la zona de desaprobación. La investigación con células madre embrionarias apela especialmente a la dimensión moral cada individuo. En España, un 35% considera que la condición moral de un embrión es más próxima a la de un ser humano que a la de un conjunto de células, mientras que un 25% se coloca en una posición intermedia y casi un 27% no cree que tenga sentido hablar de la condición moral de un embrión de pocos días.





