
Tal es la preocupación, que las Cortes de Aragón acordaron el pasado mes de marzo por unanimidad -por primera vez- reclamar la liberación del peaje del tramo de la autopista AP-68 entre las localidades de Mallén y Figueruelas. El parlamento aprobó una moción de la Chunta Aragonesista (CHA) por la que, «conscientes de la excepcional magnitud de las cifras de accidentes de tráfico y víctimas que se producen en el tramo indicado», solicitaba al Ministerio de Fomento «la negociación de convenios para la liberación temporal de los peajes mientras duren los trabajos de desdoblamiento de la carretera».
La moción incidía, además, en que Fomento debería tener una «participación mayoritaria» en el pago de los costes a la concesionaria Avasa derivados de la liberación temporal, ya que la mayor parte del tráfico que circula por esos tramos cubre trayectos que exceden al ámbito de la comunidad aragonesa. En definitiva, un sistema muy parecido al existente en La Rioja para los trayectos internos realizados en el plazo de 24 horas y con el sistema de peaje VIA -T, si bien en el caso riojano es el Gobierno regional el que asume en su mayor parte el coste de los peajes.
El Ejecutivo central ha reconocido su «disposición favorable» a estudiar la propuesta de Aragón de igual modo que se ha mostrado dispuesto a «negociar con el Gobierno riojano» la misma medida mientras duren las obras del desdoblamiento en nuestra comunidad.
Sin embargo, el Ejecutivo regional siempre ha considerado una «burla» el planteamiento del Ministerio, ya que «la autopista es competencia ministerial» y, «si quisiera, podría liberarla ya mismo».











