
En total, lo dicho: 71.000 flores, aunque se han cultivado 80.000. Por si hay que hacer más reposiciones. Todas las flores llegaron en forma de semillas a los viveros procedentes de dos empresas, una valenciana y otra madrileña. Allí se han cuidado, primero en una cámara de germinación y luego en invernaderos hasta alcanzar el aspecto que lucirán en las calles de Logroño.
El alcalde, Tomás Santos, estuvo ayer en los viveros. Los recorrió y destacó la labor de los seis funcionarios que desarrollan su tarea en el recinto. La concejal del área, Concepción Arribas, comentó que estos días se podrá pedir las flores retiradas a los trabajadores que estén cambiando unas plantas por otras.
Robos
Sobre las que se están poniendo nuevas, la edil recordó «que las plantas son de todos y están donde deben estar». Y ello porque hay personas que se las llevan. Incluso del camión de reparto del Ayuntamiento antes de que los operarios municipales las coloquen en el jardín correspondiente.
Los viveros de la capital, que consiguen que Logroño sea autosuficiente en plantas de todas las especies, están a punto de cumplir veinte años.











