
En respuesta a estas acusaciones, Ángel Varea aseguró que «desde 1989 no tengo absolutamente nada que ver ni con el local ni con la actividad que ahí se ha llevado a cabo, para nada». E insistió en que «tampoco tengo nada que ver con que mi hermano pida licencia, si ha sido él quien la ha pedido, porque lo último que hago es mirar quién la pide y quién no. Además, es un acto reglado y las puede pedir cualquiera».
El concejal entiende que sólo le podrían pedir responsabilidades «si la hubiera utilizado (esta licencia) en beneficio propio, pero en absoluto he hecho nada de eso», dijo, de ahí que asegure tener la conciencia «muy tranquila».
Desde el PP en el Ayuntamiento no sólo piden su dimisión. También le exigen explicaciones, así como al alcalde, Tomás Santos, por apoyar la normativa que, durante seis meses, eliminó las distancias para la apertura de bares y cafeterías en la ciudad. En este tiempo se han solicitado 61 nuevas licencias, «que el equipo de Gobierno no ha querido suspender», apuntó Mar San Martín. La edil popular también solicitó al alcalde que revoque la firma de Varea, «quien ha demostrado que actúa en beneficio propio». Mientras, Ángel Varea se mostró «sorprendido» por la dinámica en la que ha entrado el PP, «con acusaciones sin contrastar».
Respaldo del Gobierno
El equipo de Gobierno también salió ayer a la palestra para manifestar su «firme respaldo» a la tarea que desarrolla el primer teniente de alcalde. Denuncia, además, «la mentira sobre la que el PP ha cimentado esta acusación», ya que en el Ayuntamiento no figura licencia alguna concedida a nombre de ningún hermano de Varea.
El Gobierno invitó a San Martín a acudir a los tribunales si entiende que existe alguna irregularidad.











