
Los vehículos impactaron de forma violenta con la carga del camión, que quedó derramada en las dos cunetas de la Nacional, y contra la parte lateral del mismo. Como consecuencia de la colisión, el conductor del tráiler resultó herido leve, mientras que los dos ocupantes de los todoterrenos sufrieron heridas de gravedad. Tras varios días de ingreso en distintos centros hospitalarios, el vecino de Sorzano fallecía.
Dos meses después, aún se pueden apreciar restos del siniestro en las cunetas de la N-111. Abundantes trozos de los espejos que transportaba el camión y algunos cartones forman parte desde ese día del paisaje habitual de la zona. El alcalde de Nalda, Domingo Ruiz, asegura que en el Ayuntamiento «no han recibido quejas por la falta de limpieza en ese punto, ni tan siquiera de los propietarios de las fincas colindantes». No obstante, como usuario habitual de la carretera y primer edil del municipio en cuyo término quedaron los restos, se indigna: «Los deberían haber limpiado ya».
Una tarea que en la Delegación del Gobierno en La Rioja apuntan que tiene que ejecutar la compañía de seguros del camión siniestrado o su agencia de transporte. «En este caso, a la Demarcación de Carreteras no le compete esta causa, ya que la carga no representa un peligro para la seguridad vial», argumentan.
En cualquier caso, la Delegación informó hace unos días por carta certificada a la aseguradora y a la empresa transportista de la existencia de los restos y les instó a que los retiren. Como no ha obtenido respuesta hasta el momento, Demarcación de Carreteras asegura que aunque no está obligada, podría quitar los restos por su cuenta esta misma semana. «Es una carga pequeña», subrayan. Pequeña, pero molesta. Aunque no para la Administración.











